COLUMNA DE:
Angel Manero

Angel Manero

Ingeniero Agroindustrial con Maestría en Administración de Agronegocios. Consultor senior en Desarrollo Productivo y Negocios Agrarios.
04 noviembre 2011 | 10:49 am Por: Angel Manero

Más bueno que el pan

Sin Imagens

 

Ayer vi una entrevista al Presidente de la Sociedad Nacional de Industrias donde mencionó una frase muy importante: “Ahora el valor agregado no está en la transformación; está en la distribución, marca y marketing”.

 

Sin duda el valor más rentable se encuentra en una alta percepción del consumidor acerca de nuestro producto. Esta situación ha estado siempre presente en la historia de la humanidad, por ejemplo la forma en que la religión va creando iconos de culto que son apreciados inmensamente por los feligreses y esto sin “invertir” casi nada.

 

Alicia Maguiña nos da una pista de lo anterior en su composición “Viva el Perú y Sereno” canción que se confunde en poesía: “… balcones y azulejos, celosías zaguanes, en amancaes festejos, San Nicolás sus panes…”.

 

Sobre los panes de San Nicolás, Ricardo Palma relató que eran elaborados en la panadería del convento y diariamente bendecidos por el superior y por lo tanto aumentados en su valor y estima. Aunque también menciona que por allí se escapaban algunos panecillos “hechizos” o sin bendecir.

 

La vieja Lima y la distribución del pan bendecido los 365 días del año, fue más allá de la costumbre primigenia del pan de San Nicolás de origen Italiano (San Nicolás de Tolentino) donde solían comer el pan bendecido solo en el cuarto domingo de cuaresma (aquí la frase “más bueno que el pan de semana santa").

 

Estos relatos a manera de anécdota buscan resaltar la conveniencia de encontrar valor identificando atributos que van más allá de lo físico. Esto traducido en lenguaje agrario se convierte a etiquetado libre de transgénicos, orgánico, de altura, denominación de origen, prestigio culinario, riqueza biológica, marca país etc.

 

Pero implementar una estrategia de valor a partir del marketing es un trabajo constante y requiere de innovación permanente. Lo que hoy es una fuente de valor no necesariamente mañana lo será; esto por efectos de moda, gustos o rivalidad con otras formas de valor. Pero sin duda ésta es una competencia que el agro peruano deberá tener que enfrentar pronto, por ello debemos estar más cerca del mercado final para poder identificar, implementar y sostener las estrategias apropiadas.

 

En este proceso mucho ayudaría una “bendición” que debe venir del respaldo de nuestra marca país, que por cierto pareciera que la han dejado abandonada en el patio trasero de un convento.

 

Lima, 4 de noviembre del 2011