COLUMNA DE:
Angel Manero

Angel Manero

Ingeniero Agroindustrial con Maestría en Administración de Agronegocios. Consultor senior en Desarrollo Productivo y Negocios Agrarios.
03 noviembre 2014 | 10:22 pm Por: Angel Manero

LA BIBLIA Y EL AGRO

Sin Imagens

 

Hace unas semanas fui a misa -no soy asiduo concurrente- y allí pude escuchar el sermón del día que versaba sobre una parábola desconocida para mí y algo polémica en su entendimiento. Aquí los textos bíblicos:

 

Jesús dijo: “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña; y acordó con ellos el pago de un denario al día (Mateo 20:1-2)

 

A la hora tercera, el propietario de la viña ve a otro grupo de hombres desocupados en la plaza, y les ofrece trabajo. Éstos también entran a la viña a trabajar. Con intervalos de tres horas, el dueño de la viña regresa a la plaza a contratar más obreros.

 

A la hora undécima, aún se necesitan trabajadores, así que el dueño sale y encuentra más personas desempleadas y disponibles, y les ofrece trabajo. “Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo” (Mateo 20:7)

 

Al final del día, el dueño le dice al mayordomo que les pague a los trabajadores. Los contratados al final de la jornada reciben primero su paga, y los contratados al inicio son los últimos en recibirla. Cada trabajador, sin importar cuánto tiempo haya trabajado, recibe la misma suma, la paga de un día: un denario.

 

Luego de escuchar las quejas “Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día” (Mateo 20:12) el dueño de la viña responde: “Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros: porque muchos son llamados, pero pocos los escogidos” (Mateo 20:13-16). 

 

No pretendo hacer un análisis de esto, mi inquietud va porque los asuntos agrícolas han sido tratados en la Biblia en forma de parábolas o metáforas para facilitar la persuación. Una estrategia de comunicación estupenda si asumimos que la actividad agropecuaria era la más importante y masificada de esa época (Antiguo Testamento: alrededor de 1,000 años A.C).

 

Buscando otras menciones al agro, me encontré con un documento de un profesor universitario argentino, Edmundo Cerrizuela, LA AGRICULTURA EN LA BIBLIA a quien cito textualmente en los siguientes párrafos:

 

Las propiedades agrícolas, pecuarias y mixtas, estaban perfectamente delimitadas, tal como, se expresa en Deut 19:14: “no moverás los deslindes de tu vecino del lugar en que los pusieron tus padres”.

 

La mayor parte de los territorios mencionados en la Biblia, dependían de las lluvias: “sino que es tierra de montes y valles que bebe el agua de la lluvia del cielo” (Deut 11:11) Sin embargo, se citan en algunos libros, casos de agricultura bajo riego: “Emprendí grandes obras. Me edifiqué casas, me planté viñas, arreglé jardines y huertos, planté allí todos los árboles frutales. Me hice cavar cisternas para regar mis plantaciones”. (Ec 2:4-7).

 

El libro del Génesis dice que al hombre le fue encomendada la tarea de cultivar y cuidar la tierra (Gen 2:15). Esto es, protegerla de los factores que pudieran degradarla. También en Levítico 25:2-4 se expresa: “Durante seis años sembrarás tu campo, podarás tu viña y cosecharás sus frutos, pero el séptimo año será un sábado, un descanso solemne para la tierra".

 

También debían tener en cuenta la dedicación y previsión y les dijo: “Conoce bien la condición de tus rebaños y presta atención a tu ganado porque la riqueza no es eterna y las reservas no duran generaciones. Cuando se ha cortado la hierba y aparecen los brotes, amontona el pasto en el monte; tendrás corderos para vestirte, cabritos para pagar tu campo, leche de cabra para que te alimentes tú y mantengas a tus sirvientes” (Pro 27:23-2)

 

Una parábola de la Biblia (Mt 13:3) “y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al comino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó; pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó; y parte cayó entre espinos y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, unos el ciento, otros el sesenta, otros el treinta por uno”

 

El trigo, la cebada, el centeno las lentejas y el lino, están mencionadas con mucha frecuencia en la Biblia. También plantas aromáticas usadas muchas veces como medicinales tales como comino, mostaza, cilantro, azafrán, ruda; hortalizas como cebolla, ajo, puerros, pepinos, sandías; frutales como vid (la más nombrada) cuyos frutos se consumían frescos, secos al sol o fermentados para producir vino; higuera, cuyos frutos también se consumían frescos o secos, granada, dátiles, peras, manzanas. El olivo es frecuentemente mencionado y fue objeto de industrialización, obteniéndose el aceite que hoy conocemos, que se empleaba no solamente en la alimentación, sino como medicina externa e interna, como combustible para las lámparas y para ungir a los visitantes ilustres.

 

 

03 de Noviembre del 2014