(Agraria.pe) La brecha entre el valor de la materia prima y el producto procesado en el sector agrario peruano acaba de ser expuesta bajo una cruda realidad matemática. De acuerdo con un análisis técnico difundido por Roberto Fuentes, especialista en desarrollo productivo, mientras que el kilogramo de papaya convencional se comercializa a apenas S/ 1.88 en el mercado mayorista de Lima, el kilogramo de papaína —la enzima purificada que se extrae de esa misma fruta— supera los USD 30 (aproximadamente S/ 110) en el mercado internacional.
"La misma planta. Más de 50 veces más valor. Y en el Perú, ese látex se pierde durante la cosecha", advirtió Fuentes, señalando que esta disparidad no es un dato anecdótico, sino una radiografía de un problema estructural en la agroexportación peruana: el país exporta el recurso básico, mientras que los mercados extranjeros capitalizan el valor agregado.
¿Qué es la papaína y por qué cotiza al alza?
La papaína es una enzima proteolítica de alta demanda global que se obtiene a partir del látex extraído de los frutos verdes de la papaya. Su versatilidad química la convierte en un insumo crítico para múltiples sectores industriales de alta rentabilidad:
El potencial financiero de este ingrediente natural está en plena expansión. El mercado global de papaína registró un valor de USD 525 millones en 2024 y se proyecta que superará los USD 950 millones para el año 2033. Actualmente, India lidera este negocio global de manera absoluta, exportando más de 7,000 toneladas métricas anuales, mientras que el Perú se mantiene prácticamente ausente de este circuito comercial.
Amazonía peruana: Un laboratorio de bioeconomía sin deforestación
Fuentes enfatizó que la producción de papaína representa una oportunidad concreta para regiones amazónicas y de selva alta como San Martín, Ucayali, Huánuco, Loreto y Junín, las cuales ya cuentan con un tejido productivo de papaya establecido. Lo atractivo de esta transición industrial es que la extracción del látex no requiere expandir la frontera agrícola ni talar bosques.
"Consiste en procesar mejor lo que ya existe. Una nueva fuente de ingresos para el productor amazónico sin tocar un árbol adicional. Esto es bioeconomía en su forma más concreta: transformar biodiversidad en valor, no en biomasa", explicó el especialista.
La agenda pendiente para el Estado
Para activar este mercado latente, el analista delineó una hoja de ruta con cinco acciones estratégicas que el aparato estatal, liderado por los ministerios correspondientes, debería implementar de manera prioritaria:
"El mango nos avisa. La quinua nos enseña. Ahora la papaya nos muestra el camino", reflexionó Fuentes. El especialista concluyó con un firme llamado técnico a los tomadores de decisiones, sentenciando que el futuro de la agroexportación peruana ya no dependerá de cuántas hectáreas se siembren, sino de cuánto se procese el recurso antes de cruzar las aduanas, viendo a la Amazonía no solo como un pulmón, sino como un laboratorio industrial.