(Agraria.pe) La evolución de las áreas certificadas para los arándanos de exportación en el Perú da una pista del camino ascendente que este cultivo ha ido experimentando como negocio de alcance global, con cambios dramáticos en pocas temporadas.
A finales del año pasado, el diario Gestión, uno de los más importantes en materia económica en el Perú, tituló un artículo de la siguiente manera: “Cereza se abre camino y podría desplazar a arándanos en exportaciones”. Y no es una exageración. Aunque el Perú aún no produce cereza a gran escala, el interés por este fruto ha crecido notablemente en los últimos años, con la mira puesta en el mercado chino, que en 2023 importó cerezas por un valor de aproximadamente US$ 3.000 millones, de los cuales US$ 2.200 millones corresponden a cereza chilena.
El potencial es evidente: si el Perú logra establecer una producción sostenible, podría competir con su vecino del sur, el mayor exportador mundial de esta fruta. Desde hace cinco años, según Carlos Vargas, ingeniero y especialista en frutales del Instituto Nacional de Innovación Agraria del Perú (INIA), empresas como Camposol, Agrícola Andrea, Beta y otras, están probando cultivos en la sierra, en regiones como Huancayo, Ayacucho, Huaraz y en Arequipa, y se espera que las primeras cosechas comerciales puedan darse en 2026.
El presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), Gabriel Amaro, ha señalado que han pedido al Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) el acceso a material genético de Estados Unidos, China y Corea del Sur con el objetivo de desarrollar variedades adaptadas a las condiciones peruanas. “Por ahora tenemos acceso a algunas variedades de Chile”, agregó.
Además del interés de empresas agroexportadoras, otro factor clave es el megapuerto de Chancay, que reducirá el tiempo de transporte hacia China de 45 a 30 días, haciendo al país más competitivo.
“Las exportaciones de las pruebas que las empresas peruanas hicieron en la sierra, te estoy hablando de hace unos seis años, más o menos, antes de la pandemia, no tuvieron problemas, se fueron en avión y llegaron en noviembre a China”, señala Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting, consultora de mercado de renombre internacional con base en Chile.
“¿Qué tan cerca está Perú de convertirse en exportador de cereza? La verdad es que está muy cerca porque, como dije, ellos ya tienen un ensayo importante en la sierra con varias variedades, ya hicieron algunas exportaciones de prueba. Lo más probable es que la próxima temporada ya estén exportando las primeras cerezas desde Perú”, agrega Quiroz. Misma pregunta le formulamos a Ricardo Naranjo, CEO de Camposol. “Perú se encuentra en una fase inicial, revisando la viabilidad del cultivo, sin haber escalado comercialmente, pero con un gran potencial para desarrollarlo. Actualmente, se estima que el país necesitará entre siete y diez años para alcanzar un volumen de producción comercial. A pesar de que ya existen ensayos con diferentes variedades, todavía es necesario consolidar los procesos agronómicos, asegurar la infraestructura de postcosecha y abrir mercados internacionales con los protocolos sanitarios adecuados”.
Naranjo explica que el clima de la sierra peruana presenta condiciones favorables para el cultivo de cereza, en particular en términos de frío y disponibilidad de agua, “no obstante, aún es necesario desarrollar servicios complementarios como los de procesamientos, suministros y logística para garantizar la calidad de la fruta en su tránsito a los mercados internacionales”, agrega.
Otra de las empresas que ha hecho pruebas con cereza en Perú es Agrícola Andrea. Su director de comunicaciones y personas, Beto Zaharia Bajtner, comenta: “Sabemos que hay empresas que vienen trabajando el cultivo desde hace algunos años, incluso ya con producción y pruebas comerciales. Al menos, en nuestro caso, no hemos llegado a producir una cantidad que sea económicamente viable o que podamos llevar a una dimensión comercial competitiva a nivel global. La importación de material ha sido muy complicada para los productores y también para las casas genéticas. Nosotros estamos probando diferentes variedades con diferentes enfoques, no podemos darnos el lujo de limitarnos a uno solo”, dice.
Desde la vereda chilena, Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, señala que “Perú ha manejado el tema con bastante reserva. Me refiero a los productores que estarían haciendo las pruebas. Por ende, es difícil saber qué tan exitosos han sido sus intentos respecto a producir aquellas variedades de cerezas que se adapten a su condición. Desde el Comité no tenemos información clara y certera. Respecto a la importación del material, entendemos que ha sido complejo, pero al parecer han ido avanzando en este tema. Y también es información que se ha manejado reservadamente; no tenemos claridad, ni certezas”.
El objetivo de Perú sería cosechar antes que Chile, es decir, en septiembre o inicios de octubre, donde se obtienen los mejores precios por la demanda de China. ¿Si la cereza prospera en Perú, estaría Chile en problemas? Claudia Soler responde: “Entendemos que más allá de buscar una cierta ventana, las pruebas actualmente apuntan a lograr producir cerezas bajo sus condiciones agroclimáticas. Aunque como dije anteriormente, es un tema que se ha mantenido bajo reserva y no tenemos certeza de cuál es la estrategia (de Perú). No obstante, el que ingresen nuevos países productores claramente le pone más presión comercial al sistema, a la demanda principalmente, y habrá que seguir trabajando para incentivar el consumo, tanto en los mercados actuales como en los potenciales”.
Por su parte, Isabel Quiroz plantea que efectivamente Chile podría estar en aprietos si la cereza prospera en el Perú: “Podría ser así, porque si hay una producción muy alta de Perú en ese periodo temprano, obviamente los precios ahí van a tender a aplanarse y a ubicarse en los niveles de la alta producción de Chile. Pero para llegar a eso falta muchísimo tiempo”.
En la variedad está el gusto
“Perú está lejos de convertirse en exportador de cerezas. Pienso que esto no podría ocurrir antes de diez años; se necesita tiempo para que se hagan pruebas de variedades, portainjertos y localidades, que alguna resulte exitosa y se plante suficiente para tener un volumen exportable”, dice Samuel Escalante, director comercial de Viveros El Tambo Perú y Chile. Y agrega: “Para importar material genético hay barreras sanitarias altas que son difíciles de cumplir. Tener variedades propias es un tema mayor, pues no existen programas de mejoramiento genético en Perú. Esto es normal en los países de América Latina, en todas las especies frutícolas la genética proviene de países desarrollados. En Perú, solo conozco que se haga genética propia en arándanos”.
Escalante advierte que las primeras pruebas en Perú no han sido exitosas, pues se eligieron variedades de mediano o alto requerimiento de frío y con patrón Colt, que no ayuda en la precocidad. “También las zonas elegidas para hacer estas pruebas no eran aptas. Hay nueva genética con características de bajo requerimiento de frío de la empresa Bloom Fresh. En el último par de años han ingresado a Perú y este año habrá algo de material para comenzar a probar. También han ingresado variedades de la Universidad de Bologna (UNIBO), a través de ANA Chile, en donde hay algunas que han tenido buen comportamiento en la Región de Coquimbo, que cuenta con poco frío y podría asimilarse a alguna zona de Perú. La idea es que sean variedades tempranas, que es donde Perú tiene la opción de obtener buenos precios”, acota Samuel.
Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, dice que es imposible saber cuál es el objetivo de Perú realmente: “No sabemos cuáles son sus intenciones. Suponemos que ellos están en una primera etapa tratando de producir cerezas. No creo que estén pensando en qué ventana van a producir. La ventana temprana, septiembre a principios de octubre, es una ventana que la fruta del hemisferio norte no cubriría. Tal vez la fruta local de China sí. Por lo tanto, no vemos que ahí haya algo de qué preocuparnos por el momento. El hecho de que entren nuevos players al negocio de la cereza en el hemisferio sur, por supuesto que es un tema que le pone más presión a la demanda y tendremos que, en su momento, trabajar para incrementarla”, comenta.
Como Claudia Soler, Marambio subraya la reserva de los exportadores peruanos: “Entendemos que Camposol sería uno de ellos. De hecho, es parte de Frutas de Chile y del Comité de Cerezas, y esta temporada exportó cerezas desde Chile”.
Ricardo Naranjo, CEO de Camposol, confirma que, en los primeros años de prueba con cereza en el Perú, la falta de protocolos fitosanitarios claros dificultó la importación de material genético de cereza, lo que retrasó la investigación y el desarrollo de este cultivo en Perú. Durante varios años, las empresas agrícolas enfrentaron restricciones para introducir variedades desde países líderes en producción, como Estados Unidos, Italia, Chile e Israel, debido a la ausencia de procedimientos definidos para su importación. Este obstáculo tuvo un impacto significativo en el avance del sector.
“Cuando Camposol inició el proceso para traer sus primeras variedades desde Chile en 2010, tomó aproximadamente cinco años obtener los permisos y certificaciones necesarias, logrando finalmente su introducción en 2015. Sin embargo, en los últimos años, estos desafíos han disminuido considerablemente facilitando el acceso a nuevas variedades con mejores condiciones de adaptación y rendimiento. Si bien el panorama ha mejorado, aún existen aspectos por optimizar, como la agilización en la aprobación de protocolos de importación y el registro de agroquímicos específicos para este cultivo, con el fin de acelerar su desarrollo en el país”, señala el ejecutivo.
La ansiada ventana temprana
Sin mayores rodeos, Ricardo Naranjo revela las intenciones de Camposol: “Sí, nuestra estrategia está enfocada en producir y cosechar cerezas antes que Chile, dentro de la ventana comercial de septiembre a noviembre. Este periodo es clave, ya que existe una demanda insatisfecha en China y otros mercados asiáticos antes del inicio de la temporada chilena. Chile domina la exportación global de cerezas, enviando casi el 97% de su producción a China entre diciembre y enero. Sin embargo, la alta concentración de envíos en esos meses ha generado problemas de sobreoferta, afectando los precios. En contraste, ingresar con cerezas peruanas en una ventana más temprana nos permitiría posicionarnos como un proveedor estratégico de fruta fresca cuando el mercado aún está desabastecido. Es importante resaltar que, en los primeros envíos de cereza a China desde Chile, alrededor de la semana 40, los precios pueden alcanzar entre $40 y $50 USD/kg, mientras que en el pico de la temporada chilena los valores bajan a $7-$10 USD/kg e incluso a niveles inferiores como ocurrió esta temporada. Nuestro objetivo es capturar esos precios premium de inicio de campaña con fruta de alta calidad y consolidar a Perú como un actor relevante en la industria global de cerezas”.
Beto Zaharia Bajtner, de Agrícola Andrea, confirma el objetivo de los productores peruanos: “Se lograrían muy buenos precios de poder cosechar en septiembre y octubre, y sin duda ese es un objetivo al que apuntan varios, incluidos los productores del norte de Chile que vienen progresando con nuevas variedades y métodos de producción. No creemos que esto vaya a afectar a la industria en Chile que concentra su producción en diciembre y enero; vemos difícil ganarle a Chile en eficiencias o calidad en esos meses. En Agrícola Andrea tenemos pequeñas pruebas en Arequipa y Ayacucho, en la sierra, ambas ciudades cercanas a nuestras operaciones actuales. Es muy prematuro tener definido el mercado al que iremos, antes debemos ser capaces de producir bien y aún no lo hemos logrado”.
Definitivamente, el objetivo es salir antes que Chile. Ese parece ser el consenso entre los productores peruanos. Samuel Escalante, de Viveros El Tambo, señala que en Chile los productores comienzan con las variedades tempranas a fines de octubre con muy poco volumen, incrementándose en noviembre, “antes de Santina, que es la primera variedad temprana con gran volumen. El problema de precios de la cereza chilena esta temporada se produjo por el gran volumen que arribó a inicios de enero a China, que corresponde a envíos de inicios de diciembre, no a fruta temprana. Para Perú no tiene sentido tener cosecha al mismo tiempo que Chile, que cuenta con condiciones climáticas aptas para producir gran volumen de cerezas, de calidad y con buenas condiciones de post cosecha”.
En la misma línea, Ricardo Naranjo plantea que el crecimiento de la producción de cerezas en Perú no debiera representar una crisis para Chile, ya que ambos países operarían en ventanas de producción distintas: “Chile concentra su cosecha entre diciembre y febrero, alineándose con el Año Nuevo Chino, mientras que Perú busca ingresar al mercado entre septiembre y noviembre, cuando la oferta global es limitada y los precios son más altos. Sin embargo, es importante considerar que los productores chilenos están invirtiendo en adelantar su cosecha a través de tecnología, nuevas variedades y expansión hacia zonas más al norte del país, con el objetivo de ingresar al mercado más temprano. Si bien Perú cuenta con ventajas climáticas naturales que le permiten producir antes que Chile, el éxito en la industria dependerá de la capacidad para desarrollar infraestructura adecuada, optimizar la logística y establecer estándares de calidad que aseguren la competitividad en el mercado global”.
Todos los caminos llevan a China
Antes de definir sus mercados, Perú tendrá que resolver el desafío productivo de la cereza, comprobar qué tan factible es que se pueda producir dicho cultivo con eficacia y esplendor, adaptándose a sus condiciones geográficas y climatológicas, definiendo las fechas de cosecha. Esto es lo que piensa Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile. “El tamaño, el color, la firmeza, la vida post cosecha, son factores que serán determinantes en la definición del mercado al cual se enviará la fruta. Hay que subrayar que, luego, Perú debe lograr el acceso del producto al mercado de interés”, advierte.
Pero, ¿cuáles serían los mercados para la cereza peruana? ¿Los mismos que los de Chile? Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting, responde de manera contundente: “Efectivamente, son los mismos que los de Chile, así como los mismos para los productores de cereza en Argentina. Y (Perú) va a enfrentar los mismos problemas que Chile; si hay una producción mayor, el precio va a bajar y, por lo tanto, más temprano que tarde, los productores peruanos van a tener que posicionar su fruta en mercados secundarios. En el fondo, no hay novedad en lo que respecta a mercados. ¿Por qué Chile se ha concentrado históricamente en China? Porque es el único país que tiene una valoración de la cereza más allá de la fruta. Y este valor que le agrega el consumidor chino a la cereza es lo que hace que tenga estos precios tan altos como los que vimos el año pasado. No quiero hablar de este año, porque este año tuvimos un problema con el volumen, pero eso no significa que no se mantenga la valoración del consumidor chino por la cereza; eso significa que hay que mirar otros mercados y dejar la fruta que es de muy alta calidad a esta población que es capaz de pagar precios muy altos, hay que cuidar ese mercado. Así que los peruanos están mirando China de todas maneras; están mirando a China en el periodo temprano por los precios altos, necesarios para los altos costos de producción que tienen en este momento, por la baja productividad que todavía tienen, porque tienen que ajustar todas las técnicas. Pero una vez que ya todo esté ajustado, tengan producciones relevantes y ya entren en una dinámica similar a la chilena, van a tener que mirar a otros mercados, igual como lo tiene que hacer Chile ahora. La competencia en cereza no es nueva para Chile; la tenemos desde hace tiempo con Nueva Zelandia, Australia, Argentina e incluso Sudáfrica; los peruanos no van a ser los primeros”.
Quiroz advierte que no es fácil producir en Perú. Los costos son muy altos, sobre todo porque la forma de producción en la sierra requiere de un ajuste en las variedades. En definitiva, “todavía no están a tiempo”, principalmente porque los proyectos que existen aún no alcanzan un ajuste productivo que les permita una alta producción como la de Chile. “Claro, nada es imposible porque puede haber variedades que sean distintas, pueden surgir técnicas de producción distintas, etc. Nada es imposible en materia productiva. No podemos decir que Perú no lo va a conseguir, pero yo por lo menos creo que en los próximos ocho años Chile va a seguir siendo el líder en la zona temprana de producción de cerezas en el mundo”, subraya Quiroz, para luego agregar: “Ahora, hay que considerar que los peruanos tienen una idiosincrasia distinta y enfrentan la agricultura en forma distinta a todos estos países que he mencionado; crecieron en forma exponencial con los arándanos, lo mismo con la uva de mesa y también con las paltas. Pero la condición fisiológica de la cereza ha hecho que este cultivo les sea mucho más difícil y llevan años intentándolo, no les ha sido tan fácil con la cereza. ¿Lo van a lograr? Sí lo van a lograr, pero con mayor dificultad que con otros cultivos. Así que tampoco veo un crecimiento exponencial en Perú”.
Con todo, ¿existe ya un plan cronológico de exportación para empresas peruanas, como por ejemplo Camposol? Ricardo Naranjo responde: “En Camposol hemos iniciado ensayos con diversas variedades provenientes de Estados Unidos e Italia. En la actual fase de investigación, estamos enfocados en la validación y adaptación del cultivo de cereza en distintas regiones. Como parte de este proceso, ya hemos realizado pruebas con envíos de muestras a Hong Kong para evaluar la recepción y desempeño comercial de nuestra fruta. A medida que consolidemos nuestros manejos agronómicos y logremos escalar la producción, avanzaremos en la definición de un plan de exportación sólido que nos permita posicionarnos estratégicamente en los mercados internacionales”.
Fuente: Vision Magazine Latinoamerica