12 mayo 2010 | 11:39 pm Por: Arturo Córdova apellido

Resaltan la necesidad de un marco regulatorio que fomente la investigación.

LATINOAMÉRICA PODRÍA CONVERTIRSE EN EL SEGUNDO PROVEEDOR MUNDIAL DE ALIMENTOS

LATINOAMÉRICA PODRÍA CONVERTIRSE EN EL SEGUNDO PROVEEDOR MUNDIAL DE ALIMENTOS

Así lo cree Carlos Buzio, presidente de CropLife Latin America, quien aseguró que ante este reto el factor clave pasa por invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías agrícolas, como la biotecnología. 

Por: Francis Cruz

Agraria.pe.- “Latinoamérica tiene el potencial para ser el segundo proveedor mundial de alimentos, de hecho ya lo es, sólo tenemos que crecer, invertir en tecnologías y hacerlo lo mejor posible”, es la visión de Carlos Buzio, especialista con más de 30 años de experiencia en el sector agrícola y desde enero de 2009 presidente de CropLife Latin American.

En el marco del Foro Internacional “Productividad Agrícola: Un desafío para América Latina”, organizado por la consultora inform@cción y la asociación CropLife, Buzio destacó la necesidad de crear marcos regulatorios adecuados que incentiven la inversión en tecnología y así intensificar la producción y la exportación agrícola.

“Por ejemplo Chile, gracias a un fantástico marco regulatorio, podía cosechar por la mañana frambuesas y que a la tarde siguiente estuvieran en los supermercados de EEUU”, aseguró.

Asimismo, la máxima autoridad de CropLife en América Latina afirmó que Perú le está siguiendo los pasos a Chile en la exportación de varios productos frescos, de una forma rápida y eficiente, pero que necesita de mayor disposición y colaboración del gobierno para lograr igualar al país vecino.

El reto del 2050

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se estima que para el 2050 se necesitará 70% más de alimentos para atender la demanda mundial.

En ese sentido, Buzio resaltó que solamente con las últimas tecnologías se puede lograr ese reto mundial. “Se estima que el control de plagas hoy día evita la pérdida de la mitad de la producción y que la productividad podría crecer –coincidentemente un 70%- si se controlasen el 100% de esas plagas”, informó.

Además, el experto internacional indicó que el incremento poblacional que se estima para el 2050 incluye el cambio de dieta que se está dando actualmente. “Del consumo de grano ha pasado a un mayor consumo de carne, lo que demandaría un mayor número de alimentos para el ganado”, sostuvo.

Transgénicos y etiquetado

El presidente de CropLife para Latinoamérica consideró que los alimentos genéticamente modificados representan una tecnología maravillosa, cuyos beneficios y seguridad están contundentemente probados. “A veces, es difícil pensar por qué la gente puede estar en contra, especialmente gente que se dice ambientalistas”, remató.

Buzio comparó un ciclo de cosecha de algodón tratada por medio de biotecnología contra insectos; con un cultivo tradicional no protegido con ese gen. “El primero es como si recibiera una o tres aplicaciones de insecticidas, y el segundo tendría que recibir incluso 30 aplicaciones”, argumentó.

El especialista señaló que la biotecnología tiene una serie de ventajas, como hacer que los productos tengan mejor valor, por ejemplo: hacer que un aceite de soya en vez de tener cierto perfil de ácidos grasos tenga otro más saludable, hacerlo más parecido al aceite de oliva.

En cuanto al etiquetado de estos productos, el representante de CropLife, informó que en Brasil optaron por etiquetar los transgénicos con una “T”, pero que esta medida no ocurre en la mayoría de los países.

“La industria en sí siempre se mantuvo opuesta a eso porque el producto final siempre es igual, no hay razón para marcarlo como diferente, pero si es eso lo que quiere el pueblo, no hay problema”, opinó

Buzio aseguró que las innovaciones más sorpresivas llegarán de la mano de la biotecnología con plantas resistentes a la sequía o al frío, como el caso de un eucaliptus desarrollado en EEUU, que ofrecería una celulosa más barata y con una producción más rápida que la del pino. “Con la biotecnología puede cambiar la producción y hacernos más competitivos dentro de los crecientes mercados internacionales”, concluyó.