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Miguel Ordinola

Miguel Ordinola

19 febrero 2020 | 08:52 am Por: Miguel Ordinola

Turismo y Sistemas Productivos-Alimentarios

Turismo y Sistemas Productivos-Alimentarios
En los últimos años se han desarrollado en el Perú diversos productos que tienen importantes connotaciones regionales. Se pueden mencionar algunos ejemplos, como el caso de las hortalizas en la Costa, las papas nativas y la quinua en la sierra y el café y cacao en la selva. Una característica común entre estos productos es que tienen identificación regional y alrededor de ellos se articulan espacios geográficos y gastronómicos que pueden ser mejor aprovechados si se combinan con actividades turísticas (para públicos nacionales e internacionales).

A nivel internacional existen interesantes experiencias sobre las denominadas rutas alimentarias (y productivas). Generalmente, son circuitos turísticos organizados en torno a los procesos productivos rurales que identifican una región y le otorga un carácter único y propio. Estas rutas pueden potenciar la actividad agropecuaria de los pequeños productores de estos espacios geográficos.

Las experiencias en otros países nos indican que su viabilidad depende de una buena organización, planificación y la capacidad de estructurar alianzas entre todos los actores involucrados (productores y comerciantes, municipalidades y comunidades rurales, alimentación, alojamiento, transporte y otros). Un ejemplo en USA (ver fotos) es la zona de Castroville (California) donde se produce la denominada alcachofa gigante, y que tiene toda una articulación entre hoteles, restaurantes, supermercados, procesadores, productores, entre otros. Algunos ejemplos en América Latina son los de Argentina (Caminos del Vino en Mendoza) y Colombia (Ruta del Café).

La idea básica de estas rutas alimentarias es que se basa en la lógica que los itinerarios turísticos permiten conocer y disfrutar de forma organizada el proceso productivo agropecuario y agroindustrial ligado a la degustación de la cocina regional y su identidad cultural local. Se trata de permitir al visitante explorar la cadena de valor del alimento desde su producción en campo hasta su consumo final.

La actividad turística puede cumplir un rol promotor y de posicionamiento de
alimentos tanto frescos como con valor agregado (por ejemplo, en Israel los estudios de mercado del potencial de productos de exportación se realizan tomando como base los turistas que visitan el país). Las experiencias internacionales indican que, a medida que transcurre el tiempo, las buenas prácticas agrícolas y su conocimiento por públicos más amplios adquieren mayor relevancia en los mercados nacionales e internacionales a partir del funcionamiento de estos circuitos.

En el caso peruano existen algunos avances, pero el potencial es muy prometedor. Por ejemplo, las zonas de sierra donde se cultivan productos como las papas nativas y la quinua (Huancavelica, Apurímac, Junín, Cusco, Puno, entre otros) tienen un interesante movimiento turístico que se puede articular con las actividades productivas locales y diseñar productos que potencien su desarrollo productivo y comercial. Es el mismo caso para el café y cacao en la selva (San Martín, Cajamarca, Amazonas, Junín, Pasco, Ucayali, entre otros). En todos los casos se deben revalorar los saberes, tecnologías y valores a partir de estos productos de identidad local.

Los productos turísticos específicos deberían ser considerados como un medio y no como un fin en sí mismo. Estas rutas deben ser integradas a una estrategia de desarrollo regional que contribuya a generar oportunidades económicas para los diferentes actores locales involucrados.

El desarrollo de esta línea de trabajo precisa identificar la existencia de una demanda, la participación de sector público y privado y el desarrollo y la implementación de una visión compartida entre los diferentes agentes y el compromiso de ofrecer productos de alta calidad para los visitantes nacionales e internacionales. El turismo es una de las principales actividades económicas del país y sería muy importante utilizarlo para aprovechar y potenciar las actividades productivas locales con amplia participación de los pequeños productores locales.