(Agraria.pe) Mientras el fenómeno de El Niño vuelve a ocupar la agenda, Celfia Obregón Ramírez, directora de la Dirección de Promoción de la Mujer Productora Agraria del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), puso el foco en una ventaja que, a su juicio, el país no termina de aprovechar: su ubicación geográfica y la cordillera de los Andes, que moderan los extremos climáticos.
"Dios es peruano, porque el país está ubicado en una franja donde los extremos de clima no son tan abismales, ni calor que nos achicharramos, ni temperaturas bajas que nos congelamos", afirmó.
Un invernadero natural
Según explicó, los Andes funcionan como un regulador que convierte al territorio en un espacio propicio para producir durante todo el año. "Tenemos la cordillera de los Andes que hace de este país bendito un invernadero natural, que podemos sembrar todo el año, caso la papa. Sembramos en costa, sembramos en sierra", señaló.
Esa continuidad, agregó, hace que la actividad nunca se detenga: "Alguien ahorita está sembrando, alguien ahorita está cosechando".
El llamado: más valor agregado
Frente a ese potencial, Obregón planteó una prioridad para los productores. "Mi llamado fuerte es a que vendamos y trabajemos para dar el máximo valor agregado a nuestros productos", sostuvo. Si bien es válido producir para el mercado local en fresco, indicó que se debe hacer todo lo posible por transformar la producción.
La papa, una ventaja de origen
La funcionaria recordó que el tubérculo tiene raíces profundas en el territorio nacional. Explicó que la papa se domesticó hace unos 10.000 años en comunidades del entorno del lago Titicaca, y que solo en el Perú se encuentran, según afirmó, más del 90 % de las especies silvestres y todas las especies cultivadas del planeta.
Una paradoja en la mazamorra morada
A partir de esa riqueza, Obregón planteó una contradicción que consideró inaceptable. "No es posible que en nuestro país, nuestra rica mazamorra morada se haga con fécula o almidón de papas blancas procesadas en Holanda, en Bélgica, en Canadá", cuestionó.
Según indicó, el país cuenta con variedades nativas amargas que crecen a casi 4.500 metros sobre el nivel del mar y que tienen un alto contenido de almidón y de macro y micronutrientes. Por ello, retó al sector a desarrollar productos propios, como un chuño de papa nativa.
"Con nuestra papa nativa amarga, que hagamos industria y exportemos", concluyó, al plantear que el Perú produzca para el mercado local y a la vez venda al mundo productos con alto valor agregado, tomando a la papa como ejemplo.