(Agraria.pe) La agricultura mundial está inmersa en una transformación profunda. Tras décadas de dependencia de agroquímicos de síntesis, el sector enfrenta consecuencias agronómicas, ambientales y comerciales que ya no pueden pasarse por alto. Salvador Salguero, especialista en microbiología agrícola, afirma que los bioinsumos han dejado de ser una alternativa marginal, posicionándose como una pieza clave en los sistemas productivos actuales.
Un mercado químico saturado y con rendimientos decrecientes.
El uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas tradicionales ha desencadenado problemas como resistencia de plagas, fatiga y degradación de suelos, menor eficiencia agronómica, incremento de costes y residuos químicos en las cosechas que dificultan la comercialización.
“Esto ha llevado a muchos productores a un punto crítico donde el modelo químico tradicional ya no maximiza rentabilidad ni sostenibilidad”, explica Salguero.
La presión del mercado y del consumidor
El cambio no solo lo impulsa el productor, sino también el mercado. Los exportadores exigen límites máximos de residuos cada vez más estrictos, los supermercados y la agroindustria demandan productos más limpios, y los consumidores buscan opciones con menor huella ambiental. “En este escenario, bajar la carga química se ha convertido en una exigencia comercial, más que en una decisión ideológica”, señala el especialista.
Bioinsumos: de moda a herramienta técnica
Los bioinsumos modernos —como microorganismos, extractos vegetales, ácidos húmicos y bioestimulantes— han evolucionado significativamente. Ahora permiten mejorar la eficiencia de la fertilización, estimular el desarrollo radicular, activar defensas naturales de las plantas y recuperar suelos degradados. Salguero enfatiza que “el enfoque actual no es ‘químico versus biológico’, sino la integración inteligente de ambos en programas de manejo sostenible”.
Sustentabilidad como ventaja competitiva
Aquellos productores que apuestan por los bioinsumos de forma técnica y estratégica consiguen reducir costes a medio plazo, estabilizar su producción, acceder a mercados premium y cumplir con la normativa vigente. Además, logran mejorar la salud del suelo, que es el principal activo de cualquier sistema agrícola. “La sostenibilidad deja de ser un discurso, es una ventaja competitiva real”, sostiene Salguero.
El papel fundamental del asesor técnico
Según Salvador Salguero, el éxito de los bioinsumos no depende solo del producto, sino del conocimiento aplicado. “Un diagnóstico correcto del sistema suelo-planta, programas integrados y una capacitación constante del productor son esenciales, junto a resultados medibles en campo”, afirma.