26 junio 2020 | 09:35 am Por: Agraria.pe Redacción

Señaló el director de Cepes, Laureano Del Castillo

“La descapitalización de los agricultores será bárbara”

“La descapitalización de los agricultores será bárbara”
Durante 25 años la gran agricultura tiene subsidios y obtiene ingentes recursos públicos, lo que no ocurre con la agricultura familiar que constituye el 98% del total de unidades agropecuarias del país, sostuvo el analista.

(Agraria.pe) Durante la actual emergencia por el Covid-19, el campesinado es uno de los sectores altamente afectados por la situación de vulnerabilidad que vive hace décadas, pero es el que menor nivel de atención recibe por parte del gobierno. Laureano Del Castillo, director del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), analizó el tema.

¿Cuál es la principal reflexión que se puede hacer sobre el Día del Campesino (que se conmemoró el 24 de junio) en el actual contexto de pandemia?
La principal reflexión es reconocer la situación de abandono a la que ha estado expuesto durante décadas el sector agrario. Eso es sumamente grave en momentos como el actual, donde tenemos un inminente problema de desabastecimiento de alimentos, y sabemos que son los agricultores familiares y los pequeños agricultores quienes producen la mayor cantidad de productos alimenticios para la población.

¿Por qué el gobierno no muestra claridad para atender al campesinado, a pesar de ser un sector esencial para la provisión de alimentos a las ciudades?
La pandemia fue un acontecimiento inesperado y una catástrofe mundial que nos cogió a todos por sorpresa, probablemente por ello el gobierno no tuvo las previsiones suficientes para atender la crisis, sobre todo en el enorme sector informal de las ciudades. Y en el caso de la agricultura y el ámbito rural, tuvieron que pasar algunas semanas para que recién se hablara de un bono y ahí nos encontramos con la limitación de que si en las ciudades muchas familias no tienen acceso al internet ni a los bancos, con mucha más razón ello ocurre en el sector rural. Creo que allí sí faltó conocer y entender más las particularidades del mundo rural.

¿Se puede sostener que la inadecuada atención al campesinado es un correlato de la tradicional postergación y desatención de los diversos gobiernos de turno al sector?
Efectivamente, se trata de un tema estructural. Lo que tenemos es una pérdida de peso político y económico de la agricultura que viene desde hace varias décadas. Tradicionalmente los gobiernos atienden primero a las ciudades por la mayor concentración poblacional y el peso político que tienen. Y en el caso de la agricultura, las políticas económicas consideran el desarrollo del campo pensando solamente en las grandes empresas y la agroexportación. Esto explica que durante 25 años la gran agricultura tenga subsidios y obtenga ingentes recursos públicos, lo que no ocurre con la agricultura familiar que constituye el 98% del total de unidades agropecuarias del país. El año pasado -en mayo- se hizo un paro agrario y el gobierno respondió instalando una comisión, pero lamentablemente las medidas que necesita el agro todavía no han sido aprobadas.

¿Por qué los gremios agrarios no encuentran una respuesta rápida del gobierno?
Los gremios agrarios están demandando atención desde los primeros días de abril, a fin de garantizar la cosecha que empieza en agosto. En el país aún tenemos alimentos porque todavía se está cosechando lo sembrado en la campaña anterior, pero si no se cuenta con apoyo crediticio para la comercialización, si no se dispone de insumos, o si el Estado no brinda garantías para que los productores obtengan precios justos, la descapitalización de los agricultores será bárbara, sembrarán mucho menos y entraremos en problemas. Y seguramente ello llevará a utilizar dinero público para importar alimentos que podríamos haber producido de haberse tomado las previsiones. Aún estamos a tiempo de evitar esta situación, pero estamos casi al límite.

El Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) anunció que se destinarán S/ 600 millones para brindar créditos a pequeños agricultores ¿Es suficiente este apoyo o se requieren políticas más sostenibles para solucionar los problemas estructurales?
Hay que hacer una serie de precisiones. Lo primero es que no tenemos claro cuánto apoyo está dando el Minagri a la agricultura familiar. Los primeros días de abril se habló de S/ 600 millones para la agricultura y S/ 450 millones para limpieza de canales, drenes y otros, pero han pasado las semanas y vemos que hay problemas con estas cantidades, además de la lentitud del Estado en la ejecución. En junio, en la presentación del titular del Minagri ante la Comisión Agraria del Congreso, este dijo que había una inversión de S/ 2.500 millones para potenciar la actividad agrícola pecuaria y forestal; y el 14 de junio, el presidente Vizcarra anunció el programa “Arranca Perú” con una inversión de S/  4.000 millones que después se formalizó con S/ 6.500 millones de inversiones en todas las regiones del Perú, de los que una pequeña parte iría para la agricultura. Por otro lado, el domingo, en una entrevista, el Ministro de Agricultura señaló una suma de S/ 1.500 millones, aunque no indicó cuánto está yendo para la gran agricultura y cuánto va hacia la agricultura familiar.

Pero ¿es viable que los pequeños agricultores accedan a créditos?
La pregunta sería ¿cuántos de los pequeños agricultores acceden a créditos?’ Si vemos el Censo Agrario del 2012, notaremos que son realmente una minoría y si revisamos las cifras de Agrobanco al 2018, constataremos que la mayor parte de los créditos se han ido a empresas grandes y medianas, y solo una pequeña porción a la agricultura familiar. Ahí tenemos un vacío bastante grande.

¿Hay voluntad política del gobierno para cambiar la situación que describe?
Estoy empezando a dudar si hay realmente una voluntad política. Revisando las cifras del programa Reactiva Perú resulta que el Ministro de Agricultura habló de la creación de 160 mil puestos de trabajo. Al mismo tiempo, con los fondos de Arranca Perú se mencionaron otros 50 mil jornales y acto seguido se ha anunciado el trabajo con las exportadoras donde habría otros 900 mil jornales. Al ver estas cifras cabe preguntarse si el gobierno está pensando realmente en la agricultura familiar y todo indica que no es así. Simplemente vamos a seguir con la inercia de siempre, con declaraciones, estrategias y planes que quedarán en papeles frente a una realidad incontrastable: el Estado peruano solo tiene una política agraria real y esa es la de las grandes empresas agrarias y la agroexportación. Cuando el ministro habla de grandes resultados de la agricultura se está refiriendo explícitamente al sector agroexportador. Los 2 millones de agricultores que son parte de la agricultura familiar no existen y las ideas de las que el presidente nos ha hablado sobre una nueva normalidad para reconstruir el país van a ir quedando de lado para volver a lo de siempre.

¿Los gremios agrarios están en la capacidad de recuperar peso político y posicionar los problemas de la agricultura y del campesinado en la agenda del gobierno?
Yo creo que sí. Conveagro se ha convertido en un interlocutor importante, pero es necesario un esfuerzo mayor. Primero hay que sensibilizar a la población y el contexto actual da margen para ello porque si no hay atención a la agricultura no habrá alimentos. En segundo lugar, hay que mostrar a los funcionarios la enorme importancia de la agricultura familiar en el Perú y la necesidad de replantear las políticas agrarias. La agricultura familiar no solo provee de alimentos sanos y baratos, sino además es una guardiana de la biodiversidad y es la principal responsable de nuestra riqueza gastronómica.

Fuente: Noticias SER

 

Etiquetas: agricultura , covid19