21 mayo 2026 | 09:47 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

El enemigo invisible del arándano: Radiación UV-B quema la floración un mes antes de que aparezca

El enemigo invisible del arándano: Radiación UV-B quema la floración un mes antes de que aparezca
El asesor agrícola Carlos Castillo advierte que las pérdidas en el rendimiento en zonas como Olmos no se originan al brotar la flor, sino entre 60 y 90 días después de la poda debido a un colapso metabólico provocado por el estrés térmico y radicular.

(Agraria.pe) La frustración de encontrar yemas florales quemadas justo en el momento de la brotación es una escena que se repite en las principales zonas agroexportadoras del Perú. Sin embargo, el origen de este problema es un "enemigo silencioso" que atacó semanas atrás. Tras analizar el comportamiento de la radiación solar desde el año 2022 hasta abril de 2026, el especialista Carlos Castillo reveló que el daño real ocurre entre 30 y 45 días antes de que el agricultor note los síntomas en el campo.

El periodo crítico se concentra entre los 60 y 90 días posteriores a la poda, etapa en la que se forman los primordios florales. En valles como el de Olmos, la ventana más peligrosa se registra entre los meses de febrero y abril, cuando los picos de radiación ultravioleta tipo B (UV-B) destruyen los tejidos meristemáticos de las yemas apicales y axilares, alterando o anulando la futura floración.

La anatomía del colapso metabólico
De acuerdo con las observaciones de Castillo, el daño no es un evento aislado, sino una degradación diaria que sigue un patrón horario y fisiológico muy claro:

  • Efecto térmico (Pasadas las 10:00 a.m.): La radiación supera los 700 watts/m², acumulando calor extremo en el suelo o sustrato.
  • Bloqueo radicular: Al elevarse la temperatura del suelo, la actividad de las raíces disminuye drásticamente, lo que eleva la Conductividad Eléctrica (C.E.) en el sustrato.
  • Cierre estomático: Bajo un estrés severo, la planta cierra sus estomas para no perder agua, deteniendo la fotosíntesis y obligando al cultivo a realizar una respiración anaerobia.
  • Falla de transporte: Al frenarse el flujo hídrico, se interrumpe la movilización de potasio (K), calcio (Ca) funcional y carbohidratos esenciales como la sacarosa y la fructuosa.

Sin nutrientes ni energía, las yemas expuestas a los picos de luz UV-B sufren la detención de su diferenciación celular. El resultado visible semanas después son yemas completamente quemadas, brotes con una sola flor o estructuras severamente deformadas.

La solución es preventiva
Para el especialista, intentar corregir el problema cuando la yema ya está brotando es un esfuerzo inútil porque el daño ya es irreversible. La clave radica en un manejo preventivo estructurado en tres etapas comerciales:

[1 mes antes de la poda] ──> [Etapa de poda en adelante] ──> [Fase crítica (Feb - Abr)]

   Preparación radicular        Riego estricto y nutrición      Uso de protectores solares

  1. Antes de la poda (Un mes de anticipación): Preparar el cultivo para desarrollar un sistema radicular fuerte y denso, capaz de tolerar el estrés térmico del suelo.
  2. Postpoda: Ejecutar un manejo de riego milimétrico y una nutrición balanceada para consolidar tejidos vegetales mecánicamente fuertes.
  3. Bloqueo solar activo: Aplicar herramientas de protección foliar durante los meses de alta radiación. Castillo destaca el uso de caolín, algas diatomeas, silicatos (de potasio, calcio o magnesio) y resinas de pino. Asimismo, el uso de bioestimulantes basados en aminoácidos con L-glutamina y algas marinas como Ecklonia y Ascophyllum marcan una diferencia contundente en el campo, salvaguardando el potencial exportador de la campaña.

 

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