(Agraria.pe) La consolidación de la uva de mesa peruana en los mercados internacionales no depende solo de su sabor o calibre, sino de un pilar fundamental: la inocuidad agroalimentaria. Esta característica se ha vuelto un requisito indispensable para el acceso a los principales mercados internacionales de fruta fresca, y es un factor clave para diferenciar al producto peruano, sostuvo el ingeniero Josué Carrasco Valiente, director general de la Dirección de Insumos Agropecuarios e Inocuidad Agroalimentaria del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), de acuerdo a una publicación de Provid.
Según el funcionario, la inocuidad es un requisito no negociable en cualquier programa de exportación.
El funcionario resaltó que la inocuidad fortalece la imagen y competitividad del sector agroexportador de uva de mesa peruano, convirtiéndose en factor fundamental para el crecimiento del sector. Ello se logra porque garantiza el cumplimiento de los requisitos sanitarios y de Límites Máximos de Residuos (LMR) de los mercados destino.
El cumplimiento de LMR es un factor indispensable, pues para exportar uva de mesa, la inocuidad exige demostrar que el producto cumple los LMR específicos del país importador, los cuales pueden variar significativamente entre mercados.
Según el vocero, el cumplimiento sanitario reduce el riesgo de rechazos y alertas, y demuestra que el Perú produce fruta segura, trazable y confiable. Afirmó que, a su vez, esta fiabilidad mejora la reputación del país, facilita el acceso a mercados exigentes, genera mayor preferencia comercial y posiciona a la uva peruana como un producto competitivo frente a otros países productores.
Prevención de contaminantes
Carrasco Valiente destacó que en la producción y exportación de uva de mesa se busca prevenir la presencia de residuos de plaguicidas por encima de los LMR, así como la contaminación microbiológica (Salmonella, E. coli), contaminantes químicos (metales pesados, micotoxinas) y contaminantes físicos como fragmentos de vidrio, metal o plástico, además de riesgos asociados al uso de agua no apta y, la contaminación cruzada durante el manejo y empaque, con el fin de asegurar un producto inocuo, conforme a los requisitos del mercado de destino.
Destacó que la inocuidad en el sector uva de mesa abarca el uso responsable de agroquímicos (productos autorizados, dosis correctas y registros), así como el mantenimiento de instalaciones limpias, desinfectadas y con control de plagas. La trazabilidad, a su vez, permite identificar el origen, manejo y recorrido de cada lote, lo que facilita acciones rápidas ante cualquier incidente.