(Agraria.pe) El Perú ha venido mejorando su posición en el comercio internacional, así, de exportar a principios del presente siglo un poco más de US$ 6.000 millones, al cierre del 2025 llegó a los US$ 90.082 millones, una cifra récord, sustentada en los mejores precios de los minerales como el cobre, plata y oro, así como por los mayores volúmenes de envíos de productos de agroexportación como los arándanos, palta, café, cacao, entre otros, en los cuales el país figura en los primeros lugares.
Pero este crecimiento exportador que tiene un impacto positivo en la generación de empleo formal, en la recaudación tributaria y el incremento del Producto Bruto Interno (PBI), ha sido alentado en gran parte por los acuerdos comerciales firmados por el Perú con países y bloques de diversas partes del mundo.
A la fecha, el país tiene 23 acuerdos comerciales vigentes que permiten la entrada de sus productos con preferencias arancelarias a 58 de las principales economías del planeta.
Asimismo, las inversiones han llegado al Perú por miles de millones de dólares para desarrollar proyectos mineros, convertir extensos terrenos desérticos en fértiles campos de cultivos para la exportación, así como para importantes obras de infraestructura como puertos, aeropuertos y carreteras, todo ello en un contexto internacional en el cual el país ha tomado un protagonismo relevante en la región.
“El Perú es un país atractivo porque tiene muchas ventajas, por ejemplo, su posición geográfica, su dotación de recursos mineros, energéticos, pesqueros, agroindustriales, culturales e históricos, es un país con mucho potencial y desde afuera nos ven con mucho interés”, declaró la profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico, Mercedes Aráoz, para el diario oficial El Peruano.
En ese sentido, destacó que el Perú mantiene una perspectiva de integración comercial multilateral, con una tradición de la Cancillería en política exterior muy prudente.
“Somos amigos de muchos países, buscamos amistad y afinidades con países que piensan como nosotros, hemos hecho eso a lo largo del tiempo, por eso buscamos entendernos con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para mejorar las políticas públicas, hemos firmado tratados de libre comercio (TLC) con muchos países que nos permite un mayor intercambio comercial más transparente”, explicó.
Asimismo, indicó que el país debe fortalecer sus instituciones a fin de que sean sólidas y respalden el buen funcionamiento de la economía social de mercado, tal como se ha logrado con la autonomía que tiene el Banco Central de Reserva (BCR), independiente del poder político. Por ello, sugirió “replicar esos modelos de gestión que son muy independientes del poder político”, en otras instituciones, pero a la vez que sean dialogantes con el sector público y privado.
Agroexportaciones
En cuanto a las agroexportaciones, Aráoz señaló que este sector tiene mucho potencial de crecimiento, y por ello hay que cuidar el agua que es indispensable para su productividad, y así como en la costa se logró un boom agroexportador, en las regiones de la sierra y la selva también hay productos con gran demanda internacional. En ese sentido, recomendó a los pequeños agricultores poner en práctica la asociatividad a fin de tener un mayor volumen de productos para la exportación y tener menores costos de producción.
También explicó que la asociatividad puede expresare a través de cooperativas y otro tipo de agrupaciones con fines comerciales y productivos.
Asimismo, enfatizó que la agricultura para la exportación es intensiva en la generación de empleo formal. Por otra parte, recomendó a los pequeños agricultores articularse y asociarse entre ellos, a fin de que puedan insertarse en una cadena logística exportadora.
También prevé que las exportaciones peruanas superarán los 100,000 millones de dólares este 2026, porque los precios internacionales de los minerales tienen buenos niveles.
Aráoz participó en la presentación de la iniciativa Agenda 2026 que plantea 15 políticas públicas para el periodo 2026–2031, organizado por el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) en colaboración con su Escuela de Gestión Pública (EGP).