01 junio 2020 | 09:41 am Por: Redacción

Análisis del sector

Impacto del Covid-19 en el sector papero del Perú

Impacto del Covid-19 en el sector papero del Perú
El sector papero está en crecimiento constante, pero preocupa que ese crecimiento no favorezca directamente a los productores y se demore tanto tiempo en generar una industria papera.

Por: Celfia Obregón, directora ejecutiva del CITE Papa

(Agraria.pe) La coyuntura de pandemia mundial hace que el ser humano vuelva a darse cuenta que la agricultura es su sostén, lo que lo mantiene vivo. En el Perú, todo lo que comemos viene de nuestros campos costeños y principalmente andinos. Hoy existe una nueva preocupación por la seguridad alimentaria y estamos obligados a mirar el campo, a nuestros agricultores y al impacto del Covid-19 en esta parte de la economía que es la que nos proporciona los alimentos de cada día.

La papa, como principal producto agrícola andino, principal fuente de carbohidratos y el número uno en la mesa de los peruanos, es el mejor referente para observar cuál es ese impacto. En estos días se ha hablado del despunte de las importaciones de papa y algunos números inquietantes; quiero decir que eso solo es la punta del iceberg, en lo profundo el sector papero está soportando un impacto que definitivamente va a resentir toda la cadena productiva y ojalá no produzca resultados negativos, que vayan contra el crecimiento sostenido que hemos tenido en los últimos años.

En primer lugar, es necesario recalcar que la producción y consumo de papa en el Perú es un fenómeno importante. En las plataformas en las que trabajamos siempre sostenemos y demostramos que la papa es un sector en crecimiento, que ofrece muchas oportunidades que no son aprovechadas y cuyo beneficio lamentablemente se desvía a la importación, es decir a agricultores de otros países.

Presencia de coronavirus y estado de emergencia

En el 2014 el Perú pasó a ser el productor número uno en Latinoamérica con una producción papera de más de 4 millones de toneladas al año, luego en el 2018 batimos el récord de los cinco millones de toneladas año. El consumo venía creciendo también.

Para graficar tenemos el comparativo 2018-2019, registrado en el Gran Mercado Mayorista de Lima cuya data nos sirve de referencia a nivel nacional, ya que es el único mercado que lleva el registro de ingresos de manera sistemática.

Año

2018

2019

Volumen anual (kg)

613,979,000

618,183,000

Volumen promedio mes (kg)

51,164,917

51,515,250

Llegado el Covid-19, la primera respuesta que vino desde nuestros agricultores fue “el campo no para”, lo que tranquilizó a todos, y efectivamente, el campo no ha parado, las siembras ya estaban en curso y llegaron las cosechas, pero en seguida vinieron los golpes contra el sector papero, varios de los cuales van directo contra los productores y también contra el consumidor y el resto de la cadena.

Tal como se aprecia en el cuadro comparativo de ingresos en el tramo enero-abril, la producción y abastecimiento de papa mantiene una tendencia histórica de incremento, con excepción de la variedad Canchán. El campo no paró, nuestros agricultores entregaron la papa de manera puntual.

Precios siguen cayendo
Todo bien en la cosecha y abastecimiento, pero como siempre, el lado más ingrato les toca a nuestros agricultores. Lo que vinos fue la caída de precios y el frenazo total de la demanda para algunas variedades, como por ejemplo Única, que es la papa especial para fritura, que acompaña fielmente a varios de los platos más pedidos de nuestra gastronomía, entre ellos el pollo a la brasa.

En la temporada no es de extrañar una baja estacional de los precios, pero lo que ha ocurrido es una señal de aprovechamiento y especulación que ha traído abajo los precios por debajo de los históricos.

Las estadísticas son dramáticamente claras y lo vamos a ver en forma individual por variedades.

Variedad Única tiene potencial para la industria
La variedad Única es muy especial. Si el Perú tuviera que comenzar una industria de papa procesada posiblemente la primera sería esta variedad de generoso tamaño, forma ovalada uniforme, piel lisa, de ojos superficiales, la papa ideal para cortar en tiras y embolsar para fritura. De hecho, es la papa que disfrutamos con los pollos a la brasa, el lomo saltado y diversidad de platos donde unas papas fritas crocantes son indispensables.

Es producida en la costa, desde Moquegua y Arequipa hasta el norte chico de Lima, tiene alta productividad por la vocación de la tierra y por la experticia que han ganado nuestros productores para cultivarla, razón por la cual tiene siempre un precio sumamente competitivo que normalmente oscila entre S/1.00 y S/1.60.

En Arequipa, los productores de papa Única son admirables, mantienen una calidad productiva y abrevian la cadena comercial siendo ellos mismos los que comercian en el único mercado especializado en papa del sur peruano, que además es totalmente privado. Realmente es un caso valioso de cadena productiva de la papa.

¿Pero qué ha pasado para ellos y para el resto de productores de papa Única de nuestra costa en este tercio de año de COVID-19? Un shock muy violento: Al entrar en emergencia nacional y cerrar el sector gastronómico la demanda frenó en seco. Si en su momento más bajo en el año, que es abril, Santa Anita recibe y comercializa más de 1 millón de kilos de papa Única, este año ese indicador bajó a cero kilos. Lamentable.

En cuanto a precios el último registro llegó a S/0.40 el kilo de papa Única por mayor. Históricamente solo bajó hasta los S/0.70 el kilo, pero esta vez cayó hasta la pérdida para el productor y como golpe final se cerró la demanda. Un desastre para el papero de costa, pero por esas cosas que solo la generosidad y grandeza del peruano ante la tragedia pueden explicar, en seguida, las noticias nos mostraron a nuestros productores de Única donando toneladas de papas a instituciones de ayuda y a personas necesitadas.

El resto de la producción posiblemente no ha sido cosechada y las consecuencias de esta debacle van a venir después, casi de inmediato. ¿Quién proveerá las papas para fritura a las pollerías y restaurantes nacionales cuando en las próximas semanas se reinicie el sector gastronómico a través de delivery? Los importadores se frotan las manos de felicidad.

Otras papas blancas
A diferencia de otras naciones consumidoras de papa en el mundo, que solo tienen dos o tres tipos de papa, en el Perú tenemos el enorme privilegio de contar con más de diez variedades comerciales blancas (modernas), además de las cientos y miles de nativas que son un rubro aparte.

Dos papas blancas destacan en la canasta: Yungay y Canchan, por su gran volumen comercial y preferencia en el mercado limeño, que dicho sea de paso es el que concentra la mayor comercialización de papas del país.

Yungay: es una papa fuerte, de textura versátil para sancochado, guiso, etc. Es producida en costa y sierra, entre las blancas es la de mayor demanda por ser más arenosa. Es la papa preferida en los hogares por precio y calidad alimenticia para la familia. Yo la llamo la papa de la seguridad alimentaria, pues ante la barrera económica de otros alimentos, frescos o procesados, está papa es la que entra a llenar la olla y completar el plato.

Pues esta papa generosa, Yungay, como se ve en el cuadro de la izquierda, ha mantenido un ingreso histórico normal, incluso ligeramente mayor al mercado mayorista, pero su precio por efecto Covid-19 cayó injustamente por debajo de los S/0.60 (sesenta céntimos) el kilo, cuando en la misma época de años anteriores ya despegaba hacia los S/0.80. En la actualidad se mantiene en el mercado, su procedencia es principalmente la sierra central, Valle del Mantaro, Pasco y Huánuco. Es la papa que nos envían nuestros agricultores para que en Lima podamos comer y combatir al coronavirus.

Canchán: la otra blanca abundante en la estación y también querida en la canasta limeña es la variedad Canchán, que suple bastante bien a la Única en fritura. Su historia es la misma que la de Yungay con un abastecimiento regular y precio que se cae por debajo del histórico por razones atribuibles al frenazo que ha supuesto la llegada del Covid-19.

Qué pasa con las papas nativas
Las papas nativas son la oferta que existe con amplia diversidad y volumen exclusivamente en el mercado peruano. No existe en otra parte del mundo papero. Entre ellas tenemos a las nativas amarillas de manera permanente, todo el año, y cientos de variedades nativas de todos los colores, que abundan durante la gran estación de papas que tiene su ventana entre abril y julio. No existe un seguimiento comercial de todas ellas.

Sin embargo, tenemos una variedad nativa emblemática, por su volumen comercial, que es la amarilla Tumbay. Su fuerza está en la gastronomía, se aplica en platos muy especiales y como ingrediente que otorga valor agregado en cada vez más preparaciones, razón por la cual tiene un precio por encima del promedio y siempre arriba de las blancas. ¿Qué pasó con nuestra Golden Potato, que es como la conocen en inglés?

En el periodo enero-abril su demanda se desploma casi verticalmente y el precio cayó hasta llegar muy cerca a S/1.00 el kilo cuando su precio promedio histórico es S/1.30 a S/1.50 el kilo por mayor. Algo que nunca antes había ocurrido.

Este es el escenario que tenemos en el sector de la papa, como consecuencia de las restricciones a que nos ha sometido la presencia del Coronavirus, lo que como todos sabemos incluye la paralización de eslabones completos de la cadena productiva y comercial de la papa, la alteración de la logística de abastecimiento, la modificación forzada de patrones de consumo y la especulación de precios que castiga al productor y al consumidor final, en beneficio de los intermediarios.

Del precio promedio en el mercado mayorista al consumidor final, el precio se incrementó en más del 100% tanto en papas amarillas como en blancas. Lo cierto y claro es que la demanda ha sufrido duros golpes, incluyendo la suspensión total, como es el caso de la variedad Única y la baja en el precio por mayor, ha afectado a todas las variedades.

Importación de papa
Los grandes importadores y usuarios de las papas importadas son las franquicias y en tiempos de Covid-19 se ha dado señales de favorecer los formatos de comida rápida. En el trasfondo tenemos una tendencia creciente de nuestro consumo global de papa porque somos un país papero por tradición, en los últimos 10 años hemos subido nuestro consumo de 60 a más de 90 kilos persona año. Hay una revaloración de la papa y eso beneficia también a la papa que viene de otros países.

Ahora, la coyuntura por el coronavirus parece que beneficiará más a las franquicias porque en medio de las restricciones que van a continuar, dichas cadenas, con mucha capacidad y experiencia en el delivery, son las que mejor pueden responder y aprovechar la situación.  Así se explica en parte este aumento de la importación de papas prefitas congeladas procedentes de Países Bajos, Bélgica, Francia, Estados Unidos y Canadá.

En el país importamos principalmente tres productos: papa prefrita congelada, fécula (almidón) y snack. En el 2019 se importó, de estos tres productos, 53.087,360 kilos con un valor CIF de US$ 52.175.265 del cual el 63% es de papas prefitas congeladas, 35% fécula y el 2% snacks


Fuente de datos: SUNAT, Elaboración: CITE Papa

Para graficarlo, en el período enero abril 2019 se importó  8.887.110 kilos de papa prefita congelada mientras en el mismo período de este año hemos pasado los diez millones de kilos (10.181.622 kilos).

Frente a esta situación y ante la presencia de la pandemia debemos favorecer el consumo de papas peruanas y proponernos como primera tarea post Covid-19 un cambio hacia la industrialización para poder competir con las importaciones.

Afectación a la producción nacional
El precio de las papas peruanas sube estacionalmente los primeros meses del año, y, por lo que acabamos de ver en cifras, su competencia son las papas procesadas importadas. En este momento la papa “Única”, cuyo precio promedio es de S/1.00, ha caído hasta S/ 0.40 céntimos el kilo y la papa “Canchan” igual.

Al ser productos procesados industrialmente y listos para usar, la competencia de las papas importadas afecta en el precio de las papas peruanas para fritura (“Única” y la “Canchan”), que aquí se venden en fresco o con un procesamiento muy primario (en bola (pelada entera) o en tiras (pelada y cortada). No tienen duración de más de un día o dos.

Lo preocupante es el aumento del uso de papas importadas por las cadenas nacionales y locales de pollos a la brasa, que tradicionalmente usaban 100% papa peruana y hoy están utilizando cada vez más papas precocidas que vienen del exterior.

El Perú produce y consume más de 5 millones de toneladas al año de papas y la importación representa alrededor del 1%, parece una cantidad ínfima, pero al tratarse de un producto que viene de agricultores subsidiados por sus gobiernos y además llega con precios bajos y en productos elaborados con alta tecnología, está restando espacio al consumo de papas blancas de producción nacional. Esto impide que nuestros agricultores mejoren su economía y calidad de vida y mantiene al sector papero peruano en el atraso.

Para generar una agroindustria propia de papa procesada que nos permita competir con el producto importado nos hace falta, en primer lugar, tener una visión estratégica económica y política sobre la papa por parte de quienes nos gobiernan y de quienes tienen la capacidad de inversión. Somos el país de origen, tenemos la mayor biodiversidad (más de 3.500 variedades), nuestra cultura gastronómica, nuestra historia y nuestra supervivencia están ligados a este producto que tiene cerca de 10.000 años en nuestra agricultura. Nuestras papas son muy estimadas en el mundo. Uno se pregunta ¿qué pasa? Tenemos un producto de alto valor, pero está sub aprovechado en todo sentido.

A continuación, con esa nueva visión sobre el valor de la papa se debe fomentar fuertemente la inversión en la agroindustria papera que hoy en día casi no existe como tal. Se debe impulsar inversión de tipo industrial y también a las microempresas de procesamiento que ya existen, muchos de ellos informales que procesan en malas condiciones sanitarias o emprendimientos muy nuevos de escala MIPYME que hay que seguir impulsando, hay un abanico de nuevos productos como los chips de colores y el vodka de papa, que ya es un emblema de la innovación papera.

Tenemos un gran potencial productivo como lo demuestran Huánuco, el máximo productor de papa nativa amarilla y Arequipa que es la potencia nacional en papas para fritura, con la variedad “Única”, pero ninguna tiene industria. Tenemos que desarrollar varias estrategias. Convocar al gran capital para desarrollar alta industria, pero al mismo tiempo, a nivel regional y local fortalecer a los productores para incrementar la calidad y la productividad; formalizar, capacitar e inyectar nueva tecnología a los pequeños procesadores.

Y el aspecto de la importación considero que sería importante manejarlo con pragmatismo, no se puede prohibir las importaciones, pero debería evaluarse el ejemplo de Colombia, que ha fijado un arancel para evitar que su producción papera local sea devorada por la importación.

El sector papero es un sector en crecimiento constante, pero me preocupa que ese crecimiento no favorezca directamente a nuestros productores y se demore tanto tiempo en generar una industria papera.

 

Etiquetas: papa , covid19
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