(Agraria.pe) Ante la posibilidad de un Fenómeno El Niño Costero con impactos de intensidad moderada a fuerte, el director ejecutivo de CultiVida, Rubén Carrasco, advirtió que el sector agrícola peruano debe fortalecer sus capacidades de prevención y adaptación para reducir riesgos sobre la producción de alimentos y la economía del campo.
“Estamos en un escenario complicado y atípico; el agro debe prepararse con anticipación para enfrentar los efectos del Niño Costero”, sostuvo Carrasco al referirse al contexto climático que enfrenta el país y la necesidad de adoptar medidas oportunas.
El representante de CultiVida señaló que el comportamiento climático actual exige dejar atrás una lógica reactiva y avanzar hacia una gestión preventiva que permita proteger los cultivos y fortalecer la resiliencia del sector agrario.
En ese sentido, indicó que la preparación debe involucrar un trabajo articulado entre productores, autoridades, especialistas y actores vinculados a la cadena agrícola, con énfasis en la planificación, el monitoreo y la implementación de buenas prácticas agrarias.
Carrasco destacó además que el desafío no solo consiste en responder ante posibles emergencias, sino en incorporar herramientas e innovación que permitan al agro adaptarse a escenarios cada vez más variables y extremos.
En ese contexto, alertó que los cambios en la temperatura y la humedad crean un entorno propicio para la proliferación de plagas y enfermedades, afectando directamente la productividad de los cultivos y la economía de miles de agricultores, especialmente en la agricultura familiar.
Rubén Carrasco, explicó que el cambio climático viene modificando los patrones tradicionales, favoreciendo la aparición de nuevas plagas o el incremento en la agresividad de las ya existentes.
“En esta situación, es bastante probable la proliferación de plagas y enfermedades que pueden perjudicar seriamente a los cultivos. Por ello, es urgente reforzar las prácticas agrícolas sostenibles y el manejo integrado para proteger la producción y garantizar la seguridad alimentaria”, advirtió.
Finalmente, reiteró que asegurar la continuidad de la producción agrícola es clave para preservar el abastecimiento de alimentos y reducir el impacto económico y social que pueden generar los eventos climáticos sobre miles de familias que dependen del campo.