(Agraria.pe) Frente a las persistentes alertas sobre la inminente llegada de un fenómeno de El Niño devastador para la costa peruana, el exministro de Agricultura, Ángel Manero, ha manifestado una postura disidente. El exfuncionario sostiene de manera categórica que las proyecciones catastróficas que anunciaban un Niño Costero para marzo o abril, y un Niño Global para mediados de este año, no se materializarán en la forma de lluvias torrenciales o desastres de infraestructura.
Para Manero, la clave del comportamiento climático actual radica en la acción del Anticiclón del Pacífico Sur, el cual ha actuado como un escudo dinámico. Si bien es innegable la existencia de un Niño Global que mantiene las aguas del litoral con temperaturas elevadas desde febrero, este calentamiento no se traducirá en precipitaciones destructivas debido a que la temperatura del mar no se acoplará con la atmósfera durante estos meses del año.
El impacto real en los cultivos
De acuerdo con la perspectiva del exministro, el actual ciclo térmico tendrá una duración definida de aproximadamente nueve meses. Habiendo iniciado en febrero, se proyecta que el enfriamiento de las aguas comience hacia finales de noviembre de 2026, alcanzando su pico de temperatura ambiental durante el mes de agosto.
Este escenario plantea efectos diferenciados y manejables para la canasta agroexportadora y el mercado interno:
Efectos térmicos en la Costa Norte y Central: Se anticipa un incremento de la temperatura ambiental de entre 1 y 3 °C, sujeto a la proximidad de los predios respecto al litoral marítimo.
Arándanos y Palta: Cualquier contracción en los volúmenes de oferta globales debido al clima se traducirá en un estímulo al alza en los precios internacionales de venta.
Uva de Mesa: La dinámica fenológica del cultivo no registrará afectaciones significativas bajo estas condiciones.
Mango y Limón (Piura): El éxito de los procesos de floración y fructificación dependerá críticamente de qué tan al sur se desplace la masa de agua cálida durante el mes de junio, manteniéndose como un pronóstico aún bajo evaluación.
Mercado Nacional: Cultivos como el arroz no sufrirán impactos climáticos directos; no obstante, el sector enfrenta presiones comerciales debido a la sobreoferta interna y a los elevados costos logísticos y de fertilizantes.
Asimismo, Manero prevé una alteración en el calendario hídrico, proyectando que la temporada de lluvias no iniciará en el mes de octubre como es habitual, sino que se retrasará hacia la quincena de diciembre.
Infraestructura de largo plazo frente a la insuficiencia de la descolmatación
En el ámbito de las políticas públicas, el exministro fue enfático al señalar las deficiencias estructurales de los planes de contingencia estatales. Manero calificó las tareas de descolmatación de ríos como una medida "muy insuficiente" para contener la energía hidráulica proveniente de las zonas altoandinas.
"La solución integral pasa por siembra y cosecha de agua, reforestación, grandes represas, derivación de caudal y canalización de los ríos. Es una solución que requiere mucho presupuesto, pero debe hacerse", afirmó.
Proyección financiera: Un llamado a la banca
A pesar de las alertas climáticas, las proyecciones macroeconómicas para el cierre del año se mantienen optimistas. Se estima que el Producto Bruto Interno (PBI) del sector agrario permanecerá en terreno positivo, con un crecimiento proyectado de las agroexportaciones de entre el 5% y 10%, teniendo como principal reto comercial la baja de cotizaciones en las cadenas de cacao y café.
Finalmente, Manero hizo un llamado a la prudencia y la responsabilidad al sistema financiero, advirtiendo que los flujos de caja de las empresas agroindustriales no tienen razones técnicas para verse afectados, a menos que las entidades bancarias decidan restringir de forma arbitraria las líneas de crédito debido al "exagerado alarmismo de los tremendistas del clima". Con una mirada hacia el futuro, concluyó que el país experimentará un Niño Costero real entre los años 2028 y 2030, periodo para el cual el Estado debería priorizar obras definitivas de ingeniería hidráulica y derivación de caudales.