(Agraria.pe) Perú viene construyendo una estrategia para responder a los nuevos requisitos de trazabilidad y al Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR). Así lo explica Gilder Meza, especialista en la cadena de valor del cacao, quien reconoce los avances, pero señala que falta conectar las piezas.
El primer componente es el Padrón de Productores Agrarios (PPA), que ya supera los 2,1 millones de productores registrados y permite identificar quién produce y dónde se ubica. El segundo es AgroDigital, la plataforma usada para geolocalizar parcelas de cacao, café y palma: a marzo de 2026 se reportaron más de 181 mil parcelas geolocalizadas.
Con ambas herramientas, el país avanza en una estructura básica que vincula productor, parcela, cultivo y ubicación geográfica. A ello se suma el uso de herramientas de monitoreo satelital para verificar riesgos de deforestación y apoyar el cumplimiento del EUDR.
Orientación sobre legalidad
Otro avance relevante es el documento elaborado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) para orientar la diligencia debida sobre la legalidad del cacao y el café. Según Meza, este es uno de los requisitos que aún genera dudas entre productores, cooperativas y exportadores.
Geolocalizar no es trazar
Para el especialista, el punto clave es distinguir entre ubicar y rastrear. "Geolocalización no es lo mismo que trazabilidad", afirma. Un productor puede estar bien registrado y su parcela correctamente georreferenciada, pero aún hace falta demostrar qué volumen se compró, de qué productor proviene, a qué lote ingresó y en qué exportación terminó.
La trazabilidad completa, plantea, debería integrar productor, parcela, evaluación de deforestación, compra, lote, almacén y exportación. Hoy, buena parte del tramo comercial depende de empresas y cooperativas, que usan sistemas propios o plataformas externas.
La oportunidad: integrar las bases
Meza sostiene que la oportunidad para Perú está en conectar el PPA, AgroDigital, la evaluación de deforestación, la transacción comercial y el lote de exportación. Esa integración permitiría reducir costos y duplicidad de información, y mejorar la competitividad del país frente a otros orígenes.
El desafío, concluye, va más allá de los mapas: "El reto es demostrar que cada tonelada exportada realmente proviene de productores y parcelas previamente verificadas".