(Agraria.pe) El sector agroexportador peruano navega entre el éxito comercial histórico y la urgencia de la prevención climática. Tras consolidar un récord sin precedentes al cierre de 2025, alcanzando los USD 15,013 millones en agroexportaciones (un crecimiento del 17.3% interanual), el agro nacional enfrenta el desafío de gestionar los impactos del fenómeno de El Niño Costero 2026.
La Comisión Multisectorial del ENFEN activó la alerta oficial en febrero de este año, proyectando que el evento se extenderá hasta diciembre de 2026, con una probabilidad de alcanzar una magnitud moderada entre mayo y julio. Aunque el escenario base apunta a un fenómeno débil, la Dirección de Promoción de las Exportaciones de Promperú advierte que el riesgo en este negocio no se mide por la intensidad general, sino por las sutiles alteraciones térmicas y de humedad que impactan directamente en la fisiología de las plantas y en las ventanas comerciales con los principales mercados del mundo.
Impacto geográfico y vulnerabilidad por cultivo
El informe técnico sectorial señala que los riesgos varían drásticamente según la zona de producción y la naturaleza del cultivo, concentrándose la mayor exposición en la costa del país:
Costa Norte (Piura, Lambayeque, La Libertad y Tumbes)
Es la zona con mayor sensibilidad debido al peligro de lluvias intensas, desbordes y elevación de la temperatura ambiente. Afecta directamente a la producción de:
Costa Centro-Sur (Ica y Arequipa)
Enfrentan amenazas enfocadas en la calidad final de la fruta y la logística de exportación:
La prevención como estrategia de reputación empresarial
Promperú enfatiza que El Niño Costero no debe ser abordado meramente como una emergencia agrícola en el campo, sino como un elemento crítico de reputación y cumplimiento contractual internacional. En este contexto, la gestión empresarial debe integrar de forma diaria herramientas como el manejo integrado de cultivos, la mejora de sistemas de drenaje, el control de plagas y la documentación técnica de mermas.
Asimismo, el enfoque de promoción comercial para el 2026 debe volverse selectivo. La entidad estatal recomienda a las empresas priorizar mercados y compradores con relaciones preexistentes, donde la demanda por el producto peruano esté consolidada y se puedan manejar expectativas realistas de entrega sin comprometer el prestigio de la marca país.
El segundo semestre será el termómetro decisivo
El periodo comprendido entre junto y noviembre concentrará los mayores impactos sobre los procesos fisiológicos de los frutales permanentes. Si el invierno cálido interrumpe los ciclos naturales, el efecto negativo se trasladará directamente a la campaña agroexportadora 2026-2027. Por ello, se insta a los exportadores a utilizar los comunicados de ENFEN, los boletines agrometeorológicos de Senamhi y los reportes de Midagri y Senasa como insumos estratégicos para adelantarse a los problemas contractuales o reclamos en el puerto de destino.
El agroexportador peruano cuenta hoy con una base de resiliencia superior a la de eventos pasados gracias a la profesionalización de su gestión, el riego tecnificado y el recambio varietal. La tarea de este año, articulada a través de las Oficinas Comerciales del Perú en el Exterior (OCEX) y las sedes regionales de Promperú, será demostrarle al mundo que el país posee la experiencia técnica para mitigar la incertidumbre climática, protegiendo la confianza que tanto esfuerzo ha costado construir en las góndolas globales.