01 febrero 2022 | 08:52 am Por: Edwin Ramos

Buscando el mejor modelo de producción

Majes Siguas II no podría funcionar con formatos de producción de cinco hectáreas

Majes Siguas II no podría funcionar con formatos de producción de cinco hectáreas
Exministros Milton von Hesse, Jorge Montenegro y Juan Manuel Benites, expusieron, desde su experiencia, por qué consideran que la economía de escala es fundamental para la viabilidad del proyecto emblema de la región sur.

(Agraria.pe) ¿Qué modelo de explotación debe seguir Majes Siguas II? El importante proyecto de irrigación en Arequipa, entrampado desde 2017 por el cambio tecnológico solicitado por la concesionaria Cobra (conocido como Adenda 13, que incrementaría el costo integral del proyecto en US$ 104 millones), tiene varios puntos pendientes sobre su desarrollo. Uno de ello es de qué manera obtener mayores beneficios de su uso.

Durante el webinar “Majes Siguas, Mitos y Verdades” organizado por La República, tres ex ministros de Agricultura dieron a conocer sus puntos de vista, y uno de los principales fue justamente el formato que se debía seguir. Todos coincidieron en la importancia de la economía de escala para obtener el mayor provecho de este recurso.

Milton von Hesse recordó que parte de su paso por la administración pública significó ver, desde la Oficina de Inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas, la viabilidad del formato de cinco hectáreas para el proyecto Majes Siguas II, desde la experiencia de la etapa I. “Claramente la evaluación fue negativa, justamente con resultados que han mostrado módulos de cinco hectáreas, no se puede recuperar costos o inversión cuando se trabaja con módulos tan chiquitos de tierra y orientado a un agricultor de subsistencia”.

Reforzó por ello la idea de que el proyecto tiene una viabilidad orientada a los cultivos modernos de agroexportación, que son los que generan encadenamientos, no solo por la demanda de empleo en chacra para agricultores, sino por la convocatoria a profesionales, técnicos, proveedores de agroquímicos, trabajadores de las plantas de packing, plantas de frío, transportistas y demás. “Justamente, el desarrollo de Majes I demostró que fue una muy mala inversión para el Estado hacer el esquema de las cinco hectáreas que luego ya sabemos cómo se repartieron”, dijo.

A su turno, Jorge Montenegro, llamó a dejar atrás los modelos de agricultura precaria. Desde su experiencia de trabajo en Majes I, sostuvo que fue testigo directo de los múltiples problemas que enfrentó el proyecto en temas de tecnología para el agua, la dificultad del riego en parcelas de las partes altas. “Todo eran problemas, porque no hay garantías en manejo de áreas de cinco hectáreas. Hicimos encuestas en los años 2001, 2003, 2004, a los productores que decían que con cinco hectáreas viven de manera precaria y que quisieran tener 10 o 20 hectáreas, la alternativa no va por atomizarse, sino asociar para obtener mejores precios por escala, generar empleo”. Concluyó que se debe tener en cuenta no repetir experiencias de pequeña agricultura con producciones como la papa, que se devalúa dramáticamente, por lo que hay que apostar a un manejo con visión empresarial.

Finalmente, Juan Manuel Benites reforzó la idea de recuperar la inversión de US$ 550 millones, poniendo a disposición un bien de alto valor como es la tierra con riego. Esto  significa un llamado a la inversión privada, con lo que se prevé un retorno en un plazo de 16 años. “Claramente necesitamos que quienes vengan a invertir sean empresas o personas con capacidad de inversión”, dijo. Aclaró sin embargo que esto no necesariamente significa que se deje fuera a los pequeños productores, ya que las asociaciones y los instrumentos financieros que el Estado puede poner a disposición podrían ayudar a lograr la economía de escala y mejorar la productividad, su gran problema. “Los pequeños agricultores con propiedades atomizadas no alcanzan niveles de productividad altos, y lamentablemente no compiten y están condenados a la pobreza. Tenemos miedo a trabajar para una empresa, pero no tenemos que ser peones… en Trujillo y Olmos, los jóvenes de La Libertad, Lambayeque, Piura, están contratados como ingenieros de campos, especialistas de riego, en plantas de transformación, de packing, hay espacio para el trabajo calificado. La industria genera las mejores posiciones y calificaciones para los jóvenes, no veo problema con que las empresas capten profesionales si no tienen espacio donde trabajar”.

 

 

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