12 diciembre 2017 | 08:47 am Por: Redacción

Un gran problema ambiental en Canarias

España: entierran y tiran de forma ilegal toneladas de plátanos en perfecto estado por bajos precios

España: entierran y tiran de forma ilegal toneladas de plátanos en perfecto estado por bajos precios

Organizaciones prefieren dejar el producto en cualquier lugar antes que pagar los aproximadamente 47 euros por tonelada que cuesta llevarlo a un complejo ambiental para gestionarlo adecuadamente. 

(Agraria.pe) El sector platanero de Canarias (España)  sigue haciendo las cosas mal, muy mal en algunos casos, aunque solo por parte de algunas entidades comercializadoras, lo que no quita un ápice de gravedad al asunto y tampoco reduce la impunidad con que algunos se mueven en Canarias, de manera especial en La Palma, isla que es Reserva de la Biosfera en toda su extensión y donde resulta habitual que los plátanos de la pica (los retirados del mercado por elevada oferta) se tiren en casi cualquier lugar y, por lo tanto, con la gestión anómala de ese residuo vegetal. El plátano a veces sobra y se desecha sin decoro. Es la pura realidad.

Esto es justo lo que lleva tiempo detectándose en La Palma y lo que ha ocurrido estos días con manifiesta claridad en esa misma isla. Así lo prueban las imágenes a las que ha tenido acceso el medio Canarias Ahora-Tenerife Ahora, realizadas durante finales de noviembre y la primera semana de diciembre.

Todo tiene que ver con que resulta más barato tirar la fruta de desecho, aunque de muy buena calidad (como se constata en las fotos), en casi cualquier sitio antes que pagar en torno a los 47 euros por tonelada que cuesta llevarla al complejo ambiental de La Palma, a un gestor autorizado de tipo privado (algo menos, si se consigue, que casi no hay en esa isla), o quizá destinarla a la alimentación del ganado local, que es poco y no puede asumir cantidades tan elevadas de inutilización de fruta y restos de las tareas de empaquetado.

Ante esto, a veces se impone lo de escapar como se pueda, bien aprovechando la sorriba de una finca para enterrar montañas de fruta o bien arrimando los residuos cerca de una vía transitada. Los dos casos que se exponen se dan en La Palma, en la zona este de esa isla. Pero no pasa nada.

La actividad agrícola más potente en esta comunidad autónoma (el plátano canario recibe 141 millones de euros al año en ayudas directas de la UE), la que está representada en su totalidad por la Asociación de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan), no termina de aprender la lección sobre cómo se deben gestionar, siempre dentro de la legalidad, todos los residuos vegetales no peligrosos que genera la labor de empaquetado del plátano.

Tampoco la ha aprendido para la fruta que se decide no exportar y se somete, por lo tanto, a la llamada pica, palabra con la que en la jerga del cosechero se alude a la destrucción del plátano que Asprocan, previa autorización del Gobierno de Canarias, decide que no sale al exterior (2,3 millones de kilos en las dos últimas semanas) porque así lo aconseja la situación del mercado en Península (donde las islas venden casi todo), muchas veces con sobreoferta y precios muy bajos que no cubren siquiera los costes de comercialización.

Algo así está pasando estas semanas, una coyuntura poco habitual porque hasta ahora en otoño y parte del invierno español casi nunca existía ese problema: eran los meses buenos, en los que todo el mundo quería cortar porque había buen precio en Península.

En relación con esta cuestión, Asprocan e incluso las autoridades locales, insulares y autonómicas siempre han sido incapaces de reconocer en público que la gestión de los residuos plataneros no es la correcta en su totalidad. En el caso de la organización que representa a los plataneros canarios, esta sostiene un día sí y otro también que todo lo que se pica se mete en los complejos ambientales, se lleva a gestores autorizados privados, se usa como alimento para el ganado local o se envía a Península para atender peticiones del Banco de Alimentos. Pero las evidencias indican que no siempre es así. 

Fuente: eldiario.es