Frutales, cereales, industria forestal, entre otros, tienen un vasto potencial aún desaprovechado en la región amazónica peruana..
(Agraria.pe) Durante mucho tiempo la selva peruana ha sido un territorio casi inexplorado desde el punto de vista comercial. Esto significó también la postración económica de la población que vive en esos territorios a pesar de su gran riqueza natural. Sin embargo, existen señales de que la historia podría estar cambiando.
Manuel Gambini Rupay, gobernador regional de Ucayali, destacó por ello a los agricultores que apostaron por cultivos aún cuando no tenían la infraestructura para desarrollarse comercialmente, como en el caso de la palma aceitera. Hoy, apunta, se trata de una de las organizaciones más importantes de Ucayali que genera miles de puestos de trabajo.
“Hoy ocupamos el primer lugar en el cultivo de palma aceitera en el país; hubo un momento en que la satanizaron diciendo que era un depredador, pero en Colombia por ejemplo no dicen eso, allá siguen sembrando miles de hectáreas…Hemos desarrollado ahora un plan de competitividad de la palma, de actividades agrícolas que no dañen la selva peruana ni las áreas protegidas”, explicó.
Pero no se trata solo de un cultivo sino de muchas otras alternativas como el camu camu, la yuca, el plátano y hasta el arroz. Sobre el primero, Gambini resalta que ya existe en Ucayali, gracias a un esfuerzo particular, una planta procesadora de camu camu que permitirá comercializarlo tanto en formato liofilizado como deshidratado sin afectar sus valores nutricionales.
En cuanto a la yuca, puso de relieve que su región tiene una de las más finas del Perú que es la de Campoverde, la que además puede servir de base para la gran demanda que está teniendo últimamente el almidón de yuca en diversos mercados. Sin embargo, falta capacitar y dotar de maquinarias esta alternativa.
Otro alimento con gran potencial por desarrollar es el plátano de la región, que el gobernador definió como “uno de los más exquisitos”, que es el insumo para elaborar chifles. Sin embargo, para aprovechar ese rubro hay que mejorar la productividad, pues en países como Ecuador se alcanza a sembrar 2,800 plantas por hectárea, en tanto que en Ucayali este índice apenas está en 800.
En esa misma línea, pidió que el Estado apueste por fortalecer el mercado interno para los productos nacionales. Refirió con especial interés el caso del arroz, que se importa parcialmente de Uruguay, y que, según la autoridad tiene potencial de sembrío de hasta 100 mil hectáreas a orillas del río Aguaytía con la infraestructura adecuada.
Industria forestal y maderera
Manuel Gambini recordó que su región se ha visto postergada en varias ocasiones a pesar de presentar propuestas ventajosas para afrontar coyunturas difíciles nacionales. Fue el caso de la tala ilegal, la cual, consideró, se ha combatido adecuadamente en la Amazonía con apoyo de la cooperación internacional, pero sin articulación con el Estado.
“Cuando se produjo el Niño Costero compraron casas prefabricadas, nosotros ilusionados con los madereros hablamos con exministros, buscamos al expresidente para que nos dé la oportunidad de vender nuestro producto bandera (la madera), hicimos un prototipo de casas pero luego le compraron a los chilenos, mientras a nosotros nos dejaron de lado”, contó.
Este es un aspecto de todo el negocio forestal que puede florecer en la región amazónica peruana a partir de las mismas hectáreas que han sufrido la deforestación, ofreciendo ahora una actividad económica sostenible. Un desarrollo que, desde luego, debe apoyarse en el Centro de Innovación Tecnológica -CITE forestal, para dotar de valor agregado a la materia prima.
“El Estado debe acompañar con créditos, microcréditos, titulación… En 15 a 20 años el emporio del desarrollo económico del país será la selva peruana”, dijo convencido el gobernador.