(Agraria.pe) El crecimiento de la agroexportación peruana ha sido exponencial en las últimas décadas, pero está lejos de alcanzar su techo y tiene muchas cuentas pendientes, como la de incluir de manera más efectiva a los pequeños productos.
Juan Manuel Benites, presidente ejecutivo del instituto CRECER y exministro de Agricultura, pone en perspectiva el panorama y dice que la agroexportación se ha concentrado en 250 mil hectáreas, las que se han ido sumando algunos valles interandinos con paltos, arándanos y otros berries que empiezan a aparecer en la canasta de producto, especialmente de la selva, que, con productos industrializados puede dar un gran salto.
“El año pasado superamos los 15.000 millones de dólares en agroexportaciones, lo que es una excelente noticia. Es algo que año atrás decíamos que se iba a dar gracias a las medias que se han tomado en el tiempo, como los TLC para abrir más mercados, sí como la importancia de la inversión pública en temas, que son claves en la costa del Perú, y de la que todavía hay una demanda importante en la sierra y la selva.” Destacó.
Agregó, además, que “También son importantes las medidas sanitarias, que deben reforzarse, el control de los espacios por la mosca de la fruta y otras plagas. Los protocolos sanitarios hoy los podemos superar sin ningún problema en mercado como Asia o Europa. El esfuerzo fue grande en el sector privado, pero el sector público acompañó con políticas y normas como la Ley Agraria”.
El gran reto en este momento, explicó, está en ampliar la frontera agrícola y desarrollar la cadena de valor con los pequeños productores, que cuentan con tierras, agua, conocimiento y necesitan un impulso de capital y asistencia técnica. Con este enfoque integral, cree que la agroexportación peruana puede superar sin problemas los 20.000 millones de dólares. Un objetivo que estará en manos de un próximo gobierno, el cual los peruanos elegiremos este año.
Prioridades para los planes de gobierno
Preguntamos a Juan Manuel Benites cuáles deberían ser las líneas guía de los planes de gobierno de los partidos que disputarán la presidencia este año. Su enfoque tuvo seis puntos claros: agua, infraestructura, crédito, sanidad, investigación y saneamiento de la propiedad.
En el primer caso, recordó que Perú, siendo uno de los países con más disponibilidad de agua dulce del mundo, tiene problemas para almacenar el recurso y enfrenta ciclos de abundancia y larga escasez. “El ministerio debe dar prioridad a la infraestructura de riego de todo tamaño, grande, mediana y pequeña, incluso al riego tecnificado de parcela, porque la clave de la agricultura hoy no es tanto el suelo, sino el agua. Si queremos dar un salto significativo en exportación y productividad, necesitamos agua”, comentó.
Y donde va el agua, tiene que ir la carretera: “Puedo tener un gran rendimiento en parcelas, pero si para ir al mercado pierdo competitividad porque paso horas en carreteras destruidas y desvíos, mi producto llega con mala calidad al puerto”, describió.
Por ello, estima que como parte de esta infraestructura se sume la provisión de energía para plantas de procesamiento. “Más que pensar en agricultura, hay que pensar en desarrollo territorial, ese es un concepto clave que el próximo ministro debe tener, ver no solo su sector sino el territorio, romper el paradigma sectorial y trabajar con los gobiernos regionales. Si eso no se entiendo, seguiremos en lo mismo. Hoy hacemos infraestructura de riego acá y por allá, y la de transporte en otro lado, así desperdiciamos recursos”, agregó.
Adicionalmente, se debe impulsar el acceso al crédito y la asistencia técnica, que deben ir juntos, de tal manera que el dinero se gaste realmente en lo necesario para que el agricultor obtenga beneficios y pague el crédito, no como sucede ahora que tienen que acudir a cajas donde se le cobra hasta 40% de tasa de interés, lo que termina empobreciéndolo.
En este marco, el exministro cree que es necesario apuntalar el trabajo sanitario que realiza el Senasa con más recursos si fuera necesario, así como evaluar la labor del INIA que, considera, no ha avanzado mucho en investigación, y debe tener un rol más protagónico para impulsar a las universidades a investigar y que los privados inviertan en áreas clave como el mejoramiento genético y tener productos diferenciales en calidad que posicionen cada vez mejor al Perú.
Finalmente, pidió que los planes dejen de lado la anacrónica idea de una reforma agraria, porque hoy el problema del agro no es el latifundio sino la dispersión territorial. En ese objetivo, dijo, es fundamental trabajar en los derechos de propiedad saneados para que sirvan de base al acceso a crédito en mejores condiciones. Esto, en un marco donde se impulse la agricultura de escala con asociatividad, que es la realmente competitiva.
“No es igual producir en una hectárea que en 500. Los programas estatales deben buscar generar asociaciones con fines de negocio, incorporando gerencia profesional con asistencia técnica amarrada con la energía y las carreteras, ahí podemos sembrar el plan de negocios. Los programas pueden tener un subsidio que no es permanente para promover la inversión y respaldar productos que se conectan al mercado ya con otros precios, en mejores condiciones de competencia, retribución económica. Esa es la mirada moderna que debe tener un gobierno que quiere hace un cambio sustantivo en el sector en los próximos años”,