(Agraria.pe) El sector agroexportador peruano vive un año de cifras brillantes, pero con una amenaza climática que ya dejó huella en el pasado reciente. El 16 de octubre, el Comité Multisectorial ENFEN mantuvo la Alerta de El Niño Costero y prevé una magnitud extraordinaria frente a la costa hasta enero de 2027, y fuerte hasta inicios del otoño.
Las frutas lideran la expansión de 2026. Entre enero y agosto crecieron 16,1%, mientras el total de agroexportaciones avanzó apenas 1,9%, según ADEX. El arándano subió 47,9%, la uva 17,6% y la palta 8,3%.
"¿Y dónde está el riesgo? En que el crecimiento depende justo de los cultivos más sensibles al calor", señala Luis Arturo Guardia, especialista en agronegocios.
Una campaña que dejó lecciones
El antecedente inmediato es octubre de 2023, cuando el mar y el aire estuvieron cerca de 5 °C por encima de lo normal. Hasta la semana 38 de ese año, los envíos de arándano cayeron 52%, según Proarándanos. La variedad Ventura, la más sembrada, fue la más afectada por la falta de horas frío, y la pérdida de flores se tradujo en la pérdida de la inversión inicial de la campaña.
Guardia recuerda que en ese momento muchos profesionales del norte coincidían en una frase: "la planta no sabe en qué estación está". Hoy, advierte, "el escenario se parece más de lo que quisiéramos".
Cuatro prioridades en el campo
El especialista plantea una hoja de ruta para los productores:
Para Guardia, la experiencia previa debería bastar como argumento. "Recuerden el 2017. Con el Niño no se negocia", concluye.