(Agraria.pe) En un entorno marcado por la persistencia de anomalías climáticas y un complejo contexto internacional, el sector agroexportador peruano se enfrenta a desafíos que exigen una transformación en sus estrategias operativas, fiscales y financieras. Ante este escenario, la capacidad de las empresas para transformar la evidencia climática en estrategia financiera determinará su resiliencia y competitividad en los próximos meses.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) mantiene vigente la alerta por El Niño Costero, fenómeno que, junto a las proyecciones del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), advierte sobre riesgos críticos para la productividad y logística en hasta 7,3 millones de hectáreas agrícolas a nivel nacional. Cultivos fundamentales como el arándano, la uva, el mango y la palta se encuentran ya bajo una presión operativa constante.
“El panorama que se presenta en el sector agroindustrial no permite la improvisación. Las empresas del sector deben transitar hacia una gestión basada en evidencia y una planificación financiera dinámica. La anticipación siempre ha sido una ventaja competitiva en el agro; hoy, esa anticipación exige revisar los supuestos que sostienen nuestras proyecciones antes de que la realidad del campo nos obligue a hacerlo”, señala Denisse Ordóñez, directora de Asesoría Tributaria de KPMG en Perú.
La especialista tributaria destaca que, además del impacto operativo, las compañías deben blindar su posición fiscal ante la SUNAT. Para que las mermas o gastos extraordinarios derivados de la crisis climática puedan ser deducibles, es indispensable cumplir con la prueba de causalidad, razonabilidad y proporcionalidad mediante informes técnicos robustos que complementen el sustento de cada operación.
“Documentar estos eventos con informes del Senamhi y mapas de riesgo del Cenepred sin duda abonarán en poner en contexto la necesidad de incurrir en determinados desembolsos, a fin de que estos puedan ser aceptados como deducibles. Asimismo, es imperativo evitar distorsiones en los estados financieros; una sobreestimación de rendimientos frente a una realidad de estrés hídrico puede inflar artificialmente el valor razonable de los cultivos, forzando ajustes negativos que golpean severamente la utilidad del ejercicio”, precisa Ordóñez.
Recomendaciones estratégicas para el cierre de 2026
Para afrontar con éxito el cierre de 2026 e inicio de 2027, KPMG Perú recomienda a las organizaciones del sector agroindustrial priorizar cuatro líneas de acción:
. Integración interdisciplinaria: Fortalecer la comunicación entre las áreas operativas agrarias, financieras y de planeamiento para actualizar proyecciones en tiempo real.
. Valoración realista: Revisar periódicamente los supuestos de costos y productividad para asegurar que los estados financieros reflejen la realidad económica de la cadena.
. Blindaje documentario: Implementar protocolos estrictos para el sustento de desmedros, pérdidas extraordinarias y precios de transferencia que reflejen la coyuntura actual.
. Gestión de escenarios: Incorporar proyecciones climáticas alternativas en la estimación de rendimientos.
“La capacidad de transformar la evidencia en estrategia será, sin duda, el factor diferencial para proteger el resultado fiscal y la viabilidad del agro peruano”, concluye Denisse Ordóñez.
Dato
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