(Agraria.pe) El Plan de Gobierno presentado por Juntos por el Perú, con Roberto Sánchez como candidato a la presidencia, propone un cambio profundo en la política agraria y la gestión del agua en el país. El documento identifica que, durante los últimos años, las políticas han favorecido a grandes grupos empresariales, en detrimento de la agricultura familiar y la soberanía alimentaria.
La política económica implementada desde la década de los noventa, especialmente bajo el gobierno de Alberto Fujimori, supuso una transición hacia un modelo neoliberal donde la desregulación y la privatización marcaron el ritmo. Sin embargo, según el plan, estas medidas beneficiaron principalmente a determinados sectores empresariales, dejando de lado a los pequeños agricultores y comuneros.
El texto denuncia la concentración de tierras, agua y beneficios fiscales en manos de unas pocas grandes empresas agroexportadoras, lo que ha generado -según su criterio- desigualdad territorial, despoblamiento rural y aumento de la pobreza en las zonas altoandinas y amazónicas. Alrededor del 97% de las unidades agrarias están dedicadas a la agricultura de subsistencia, pero la mayoría de las políticas e incentivos han estado dirigidas al gran capital agroexportador.
Entre las causas de este escenario, el plan señala la eliminación de organismos estatales de apoyo al agro, la liberalización de precios y mercados, la flexibilización de la legislación sobre tierras comunales y la reducción del papel del Estado en la promoción agrícola. Además, el establecimiento de salarios bajos y beneficios sociales recortados en el sector agrario ha precarizado aún más la situación de los trabajadores del campo.
“Retomar el control de la planificación del desarrollo y las regulaciones del mercado, implica también entender la relación del desarrollo sostenible, con los niveles de seguridad hídrica y la conservación de los ecosistemas, por ello la relación entre la planificación del agua y la planificación del territorio para conseguir el desarrollo sostenible es fundamental, esto implica también, retomar el control de la gestión del agua en favor de las políticas públicas que favorezca a los sectores más pobres o excluidos”, refiere el documento.
En cuanto a los recursos hídricos, Juntos por el Perú advierte que el control sobre el agua está en manos de consorcios mineros, industriales y agroexportadores, quienes pagan tasas muy bajas por su uso mientras obtienen grandes beneficios. Esta situación, según el plan, contribuye a la sobreexplotación del recurso y a la falta de acceso para las comunidades rurales y la agricultura familiar.
Entre las propuestas principales del plan de gobierno destacan:
El documento resalta que estas medidas buscan no solo una distribución más justa de la riqueza generada en el sector agrario, sino también la conservación de los ecosistemas y el desarrollo rural sostenible. Asimismo, subraya la importancia de descentralizar la toma de decisiones y la implementación de políticas públicas, permitiendo que los gobiernos regionales tengan un papel más activo y efectivo.
En definitiva, el plan de Juntos por el Perú, liderado por Roberto Sánchez, plantea un nuevo modelo de desarrollo agrario y gestión del agua que pone en el centro al pequeño productor y la seguridad alimentaria, apostando por la equidad, la sostenibilidad y la justicia social.