COLUMNA DE:
Paulo Yvan Almeida

Paulo Yvan Almeida

Director Regional de Yara Pacífico Sur
23 julio 2019 | 09:18 am Por: Paulo Yvan Almeida

¿El pequeño y mediano agricultor peruano puede mejorar su productividad?

¿El pequeño y mediano agricultor peruano puede mejorar su productividad?
La agroexportación en el Perú ha crecido a un ritmo vertiginoso en la última década en cuanto a volumen exportado y valor. Se estima que las agroindustrias venderán 7.2 mil millones de dólares al finalizar el 2019. El crecimiento del sector se debe principalmente a que cumplimos con la demanda de mercados cada vez más exigentes: productos de buena calidad y durabilidad en altas cantidades. La realidad de la pequeña y mediana agricultura es diametralmente opuesta.

Según cifras de la FAO, el Perú tiene uno de los rendimientos por hectárea en cultivos intensivos más elevados en el mundo. Las condiciones climáticas, el buen manejo del suelo y del agua, y una balanceada nutrición de cultivos a base de fertirriego, fertilización edáfica y fertilización foliar, son los factores del éxito. En uva de mesa, por ejemplo, el Perú es líder a nivel global con una productividad de 24.7 toneladas por hectárea en promedio frente a las 20 que consigue Chile y las 17.3 que obtiene Estados Unidos.

Las cifras en cultivos extensivos que comparte la FAO, muestran una realidad preocupante. A diferencia de la agroindustria, la pequeña y mediana agricultura tiene uno de los rendimientos más bajos por hectárea en papa, café y maíz. La producción nacional promedio de papa no supera las 15 toneladas por hectárea; mientras que países como Chile superan las 21 (tn/ha) y Holanda logra alcanzar rendimientos de más de 50 (tn/ha). Una de las principales causas es la baja o nula aplicación de fertilizantes en todo el ciclo productivo de los cultivos.

El último Censo Nacional Agropecuario (2012) demuestra que la agricultura peruana se caracteriza por una aplicación limitada de fertilizantes; es decir, más del 55% de agricultores no aplica ningún tipo de fertilizantes por desconocimiento, falta de acceso o por tradición; mientras que, de los que si utilizan (44%), únicamente el 25% aplica un programa de nutrición de cultivos adecuado con la dosis exactas en cada etapa del cultivo.

Desistir en la aplicación de fertilizantes es una mala práctica agrícola que trae consecuencias severas. No solo empobrecen la calidad de sus cultivos y producen en cantidades insuficientes para generar rentabilidad, sino que también no le devuelven al suelo los nutrientes que fueron absorbidos por las plantas. Estamos frente un escenario insostenible cuando deberíamos producir más en menos espacio. Esto lo puede garantizar un adecuado manejo del cultivo con un programa de nutrición balanceado y dosificado. Así lo hemos demostrado en decenas de ensayos demostrativos.

Nuestro equipo agronómico realizó el año pasado, 58 ensayos demostrativos en diferentes zonas agrícolas del país para los cultivos de arroz, maíz, papa y café, con el objetivo de probarle a agricultores medianos los resultados en productividad que puede alcanzar un programa de nutrición balanceado. En el 100% de los ensayos se obtuvieron resultados altamente positivos.

Por ejemplo, en los 11 ensayos realizados en el cultivo de arroz, los productores que aplicaron fertilizantes de manera insuficiente obtuvieron un promedio de 9.31 toneladas por hectárea, mientras que, el programa de nutrición balancedo de Yara superó las 11.20 (tn/ha). Esto significó un incremento del 20.50% en rendimientos y una ganancia extra superior a los S/ 1,195.00 por hectárea.

Queda claro entonces, que existe un alto potencial por mejorar la productividad promedio nacional. Es necesario que los agricultores entiendan la importancia de una fertilización balanceada, que el gobierno eduque y que las empresas importadoras y distribuidoras incrementen el esfuerzo por llegar a más productores.
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