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Miguel Ordinola

Actualmente, es Coordinador de Proyectos LAC (Latinoamérica y el Caribe) en el Perú - Secretario Técnico de la Alianza de Aprendizaje Perú y Docente de Post Grado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Correo: eordinol@hotmail.com

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28 DE AGOSTO 2017 | 10:21

INNOVACIONES EN EL AGRO: CLAVES PARA EL DESARROLLO DE LARGO PLAZO

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Miguel Ordinola
Secretario Ejecutivo-Alianza de Aprendizaje Perú
Docente de Post Grado de la Pontificia Universidad Católica del Perú


La innovación y el conocimiento son impulsores claves del crecimiento económico y resultan críticos para mejorar la competitividad. En el ámbito de la innovación, el desarrollo de conocimiento y capacidades (y productividad), el desempeño del Perú es menor al resto de América Latina. El país está muy rezagado frente a los promedios de América Latina y sobre todo si se compara con países de Asia del Este.

Para hablar de estos temas, es conveniente diferenciar tres conceptos: i) descubrimiento, es la puesta en evidencia de un fenómeno natural (por ejemplo la gravedad de la tierra, el magnetismo o las propiedades de la penicilina); ii) la invención, es un medio nuevo propuesto para lograr un objetivo (el láser fue una invención antes de convertirse en innovación); iii) la innovación, es el resultado concreto de una idea y se relaciona a tres campos de posibilidades: el científico y el tecnológico, así como también el social. En otras palabras, la innovación significa lo nuevo y lo útil.

La innovación es clave para el desarrollo económico y social y cada vez más países comienzan a formular políticas de alcance nacional que apoyan la innovación (principalmente los países desarrollados).

Se puede definir y caracterizar la “innovación” como la introducción en un mercado (económico o social) de productos, procesos o servicios nuevos o mejorados. Esta simple definición destaca la importancia de los mercados y es la base para comprender que los programas de investigación o de desarrollo tecnológico destinados a promover la innovación de manera exitosa, deben tomar en cuenta en forma cabal las limitaciones impuestas por los mercados en que ha de introducirse la innovación.

Se pueden apuntar ciertos elementos a tomar en cuenta para desarrollar y promover innovaciones:
• Promover la innovación en las cadenas productivas, como estrategia para mejorar el bienestar de los pequeños productores e involucrando a los diferentes actores de la cadena productiva.
• El modus operandi debe incluir el trabajo en alianza con entidades de investigación y diversos actores de organizaciones públicas, privadas y no gubernamentales.
• Estas alianzas se deben gestionar a través de un pequeño equipo de coordinación, orientados a facilitar los procesos de innovación y mediar entre las organizaciones de investigación y otros actores involucrados en los procesos de innovación.
• Los principales puntos de entrada para la facilitación incluyen aspectos  como: (a) entender los activos clave de los pequeños agricultores y de otros actores de la cadena que se pueden aprovechar para mejorar sus medios de vida, estos recursos incluyen el conocimiento local y la biodiversidad territorial ; (b) captar las posibles oportunidades de mercado relacionadas con estos activos;   c) identificar nuevas ideas generadas a partir de la investigación que permitan contribuir a la innovación de las cadenas productivas en favor de los pequeños productores.
• Desarrollar esfuerzos simultáneamente en múltiples frentes a nivel local, nacional e internacional- para fomentar la innovación comercial, técnica e institucional, y promover cambios en políticas y en la opinión pública. Las iniciativas deben incluir diversos niveles de usuarios y participantes, incluyendo las comunidades nacionales, regionales e internacionales, científicas y de desarrollo, así como determinados actores sociales y económicos y gobiernos locales y nacionales.

Si bien la innovación sigue siendo fundamentalmente el trabajo de los agentes económicos privados, los gobiernos facilitan la creación y el éxito de iniciativas innovadoras eliminando obstáculos, proporcionando el apoyo necesario a los empresarios, invirtiendo en la tecnología necesaria y la infraestructura de investigación y llevando a cabo reformas adecuadas en la educación, el clima de inversión y el comercio.

La investigación y el desarrollo agrícola, así como el fortalecimiento de los procesos de innovación y su transferencia a los productores (asistencia técnica), son los indicadores más importantes de la capacidad de un país de sostener un crecimiento a largo plazo. Dado el largo período requerido para que la investigación y el desarrollo tengan un impacto visible, es de vital importancia que los mecanismos institucionales y las organizaciones que promueven la ciencia y la investigación agrícola se fortalezcan y se articulen entre sí. En nuestro país, existen diversas instituciones e instancias que tienen el mandato de promover estos procesos (CONCYTEC, INIA, PRODUCE a través de diversos fondos concursables, Ministerio de Economía y Finanzas, entre otros) pero que no articulan sus acciones y muchas veces sus intervenciones no alcanzan la escala necesaria (que si podrían alcanzarla si trabajaran de manera articulada). Esta forma de trabajo no es adecuada para apoyar y facilitar la innovación y la transferencia de tecnología y la transformación productiva en el Perú.

Se debe promover una amplia discusión de este tema que es fundamental para sostener el desarrollo de largo plazo del sector agrario en el Perú y posibilitar resultados que beneficien a los diferentes actores participantes, especialmente a los pequeños productores. Actualmente, los países que más crecen y que más reducen la pobreza son los que producen innovaciones; la prosperidad de los países depende cada vez  más de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores.

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