13 febrero 2024 | 09:14 am Por: José Carlos León Carrasco | jcleon@agraria.pe

Informó el jefe nacional del INIA, Jorge Ganoza Roncal

Variedades de legumbres liberadas por el INIA en los últimos cuatro años permitieron mejorar en un 60% el rendimiento productivo

Variedades de legumbres liberadas por el INIA en los últimos cuatro años permitieron mejorar en un 60% el rendimiento productivo
Variedades con alta calidad genética son el resultado de un trabajo de investigación que busca mejorar la capacidad económica del productor y garantizar la seguridad alimentaria.

(Agraria.pe) En los últimos 4 años, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), liberó nueve variedades de legumbres con alta calidad genética (entre quinua, trigo, frijol, haba, kiwicha y tarwi), lo que ha permitido incrementar en más de un 60% el rendimiento de las hectáreas en las regiones de Junín, Apurímac, Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Pasco y Puno.

Así lo informó el jefe nacional del INIA, Jorge Ganoza Roncal, quien destacó que estas variedades con alto valor son el resultado de un trabajo de investigación y de mejoramiento genético el cual busca mejorar la capacidad económica del productor y garantizar la seguridad alimentaria.

Estas variedades, desarrolladas por el INIA mediante sus Estaciones Experimentales Agrarias en todo el país, tienen la capacidad de tolerar las principales plagas que afectan a los cultivos, ofrecen un buen rendimiento en campo, se adaptan a diferentes tipos de clima y ofrecen frutos con alta competitividad para los mercados.

En quinua, el INIA ha liberado las variedades de Atipaq, Señor del Huerto y Acollina, las cuales tienen la característica de generar un rendimiento entre 3 y 4 toneladas por hectárea, brindan granos con buena textura y altos contenido de vitaminas y antioxidantes ideales para combatir la anemia y tipos de cáncer.

En trigo, las variedades liberadas son la Kanchareq y Antapamino, ambas -por su alto valor genético- ofrecen un rendimiento entre 5 a 8 toneladas por hectárea, ofrecen granos de 3.6 mm de ancho y 6.4 mm de longitud, posee 10 % de gluten, 7.5 % de proteínas y 5 % de fibra cruda, convirtiéndolo en ideal para agroindustria y la producción panificadora.

En tarwi se tiene la variedad Mascanchino que destaca por superar la 1.5 toneladas por hectárea, posen un alto valor genético con 46.3 % de proteínas y 7.3 % de fibra; además es tolerante a las principales plagas como la roya amarilla, Uromyces Lupinicolus, Fusarium sp y anthracnosis sp.

Y finalmente, el INIA liberó la variedad de haba Siwina. Tiene un rendimiento de 3.16 toneladas por hectárea, sus granos tienen 23 % de proteínas, ofrece cualidades alimenticias y nutricionales; tiene un gran aporte en la dieta del poblador andino y urbano.

El empleo de estas variedades ha permitido que el productor fortalezca la capacidad productiva del suelo agrario, incremente en un 60% su rentabilidad económica y logre mayor presencia competitiva en los diferentes mercados nacionales internacionales. “Buscamos generar una agricultura sostenible y accesible al productor”, finalizó Ganoza Roncal.

 

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