02 julio 2026 | 09:15 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

Selva Central: El secreto mejor guardado de la citricultura peruana apunta a mercados globales

Selva Central: El secreto mejor guardado de la citricultura peruana apunta a mercados globales
Con producción continua todo el año y un alto potencial para el mercado orgánico, las provincias de Chanchamayo y Satipo se perfilan como proveedores estratégicos de naranja Valencia frente a las exigencias de Estados Unidos y Europa.

(Agraria.pe) Cuando se piensa en el negocio global de las naranjas de exportación, los nombres de España, Marruecos, Egipto, Sudáfrica o Brasil suelen dominar la conversación. Sin embargo, en el corazón del Perú, una región emerge con fuerza y despierta un interés creciente en el comercio internacional: la Selva Central.

Sofía del Río, especialista en planeamiento y estrategia de agronegocios, destaca que las provincias de Chanchamayo y Satipo cuentan con condiciones agroclimáticas privilegiadas para el cultivo de la naranja Valencia. De acuerdo con la experta, más allá de ser un polo productivo regional, esta zona representa una oportunidad estratégica para consolidar al país como un origen confiable para los mercados que valoran tres pilares fundamentales: calidad, sostenibilidad y trazabilidad.

Una ventana comercial estratégica
En el negocio citrícola, el timing lo es todo; el momento de la cosecha es tan crucial como la calidad misma de la fruta. En ese sentido, Del Río señala una de las mayores ventajas competitivas de la naranja Valencia de la Selva Central: su capacidad para mantener producción durante todo el año.

Si bien la mayor concentración ocurre entre los meses de mayo/junio y octubre/noviembre, esta constancia permite a la región complementar los programas de abastecimiento internacionales de manera perfecta, justo cuando otros gigantes productores enfrentan transiciones de temporada o desafíos productivos.

Para los grandes compradores de Estados Unidos, Canadá y Europa, contar con proveedores capaces de garantizar un flujo constante de fruta es un activo invaluable para sostener la continuidad tanto en el sector retail (supermercados) como en la industria del procesamiento de jugos.

Exigencia técnica: La nueva definición de calidad global
Hoy en día, el éxito agroexportador no se mide solo por la apariencia visual de la fruta. Del Río advierte que el acceso a las grandes ligas del comercio internacional exige el cumplimiento estricto de normativas de inocuidad alimentaria y estándares fitosanitarios.

  1. El mercado norteamericano (EE. UU. y Canadá)

Para ingresar a Estados Unidos, los cítricos peruanos deben alinearse con los estándares del USDA y superar los requisitos fitosanitarios del APHIS-USDA. Asimismo, es obligatorio cumplir con la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos (FSMA), administrada por la FDA. Por su parte, en Canadá, la Canadian Food Inspection Agency (CFIA) supervisa rigurosamente que los productos importados cumplan con sus parámetros de inocuidad, calidad y fitosanidad.

Para abrir las puertas de estos compradores, los exportadores deben respaldar sus procesos con certificaciones internacionales de primer nivel:

  • GlobalG.A.P. (Buenas Prácticas Agrícolas)
  • GRASP (Evaluación de Prácticas Sociales)
  • HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control)
  • BRCGS Food Safety (Norma Global de Seguridad Alimentaria)
  • SMETA (Auditoría de Comercio Ético)
  1. El desafío del mercado europeo

En Europa, la rigurosidad no es menor. Además de los controles de inocuidad y la trazabilidad obligatoria, la calidad comercial se evalúa bajo la estricta norma UNECE FFV-14 específica para cítricos.

¿Qué evalúa la norma UNECE FFV-14?
Para acceder a las cadenas de supermercados y distribuidores europeos, la naranja Valencia debe aprobar parámetros específicos de: calibre, uniformidad, madurez, color, contenido mínimo de jugo, tolerancias de defectos y la condición general de la fruta.

El futuro es orgánico y sostenible
El Viejo Continente sigue liderando la demanda global de productos orgánicos y sostenibles, impulsado por un consumidor cada vez más consciente de la salud y del impacto ambiental de sus decisiones de compra.

En este escenario, la especialista concluye que la naranja Valencia orgánica de la Selva Central presenta una interesante oportunidad de crecimiento para el agro peruano. Con la estrategia correcta, el soporte técnico adecuado y el cumplimiento de estos exigentes estándares, la "joya escondida" de la citricultura peruana está lista para consolidarse en el escenario internacional.

 

Etiquetas: citricultura , citricos