(Agraria.pe) La expansión de la frontera agrícola que impulsarían los grandes proyectos de irrigación en el Perú —capaces de aumentar en 8.000 millones de metros cúbicos la capacidad de almacenamiento de agua del país— no puede resolverse simplemente replicando los cultivos de agroexportación que hoy lideran las ventas al exterior, advirtió el exministro de Agricultura Ángel Manero. Según explicó, esos proyectos habilitarían más de un millón de hectáreas nuevas o con riego mejorado, una superficie que el mercado internacional no está en condiciones de absorber si se destina a los mismos productos de siempre.
El riesgo de saturar el mercado
Manero fue directo al plantear el problema: sembrar más arándanos, uvas o paltas en esa nueva superficie podría terminar perjudicando a los propios productores peruanos. "El mercado mundial no da para que la oferta crezca de manera importante año tras año", señaló. Para el exministro, la clave está en que el crecimiento de la oferta peruana de cada producto guarde relación con el crecimiento de la demanda global.
"Lo ideal es que la oferta peruana en un producto crezca en lo que crece la economía mundial. Si la economía mundial crece 3%, lo ideal es que la oferta de arándanos nuestra crezca 3% cada año, o la de uva nuestra crezca 3% cada año, para no tener problema de sobreabastecimiento o de oferta y que se nos caigan los precios", explicó. Bajo esa lógica, más de un millón de hectáreas adicionales concentradas en los mismos cultivos de agroexportación tradicional representarían un riesgo real de deprimir los precios que hoy sostienen a miles de productores.
La apuesta por los cultivos industriales
Frente a ese escenario, Manero planteó como respuesta "vital y trascendental" el retorno a los cultivos industriales, un segmento que —a su juicio— el país ha descuidado en las últimas décadas. A diferencia de los productos frescos de agroexportación, este tipo de cultivos se caracteriza por una demanda más estable y planificada. "Los cultivos industriales tienen esa característica de que no insumen todo lo que se produce; por lo general hay una planificación apropiada, es decir, normalmente no se caen los precios, se pueden firmar contratos inclusive que fijan los precios", detalló.
Entre los cultivos que mencionó como parte de esta estrategia se encuentran:
Algodón. Recordó que este cultivo llegó a ocupar casi 300.000 hectáreas en la costa peruana. "Ojalá que podamos recuperar el algodón, estamos en eso hace dos años", indicó, en referencia a los esfuerzos actuales para revertir su declive.
Maracuyá industrial. Manero puso expectativas en una nueva variedad que desarrolla el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), con la que se proyecta desarrollar entre 30.000 y 40.000 hectáreas.
Cebada cervecera. Destacó los avances del trabajo conjunto con la empresa Backus en la sierra peruana, que podrían permitir sembrar entre 20.000 y 25.000 hectáreas de este cultivo en la región andina.
Caña de azúcar. El exministro subrayó que se trata de un cultivo en el que el Perú ya ostenta un liderazgo mundial no suficientemente capitalizado. "Tenemos un gran cultivo en el cual somos primeros en el mundo en productividad y no lo hemos aprovechado lo suficiente, que es la caña de azúcar. El Perú es líder mundial en productividad de caña de azúcar, que hoy es tecnificada, por cierto, y que podemos aprovechar más", afirmó.
Una condición para que la nueva infraestructura hídrica rinda frutos
El planteamiento de Manero conecta directamente con su diagnóstico sobre la infraestructura de almacenamiento de agua en el país: de nada serviría ampliar la frontera agrícola en más de un millón de hectáreas si esa nueva superficie termina saturando los mismos mercados que hoy sostienen la agroexportación peruana. Para el exministro, la diversificación productiva —y en particular la recuperación de los cultivos industriales— es la pieza complementaria indispensable para que la inversión en grandes proyectos de irrigación se traduzca en crecimiento sostenible y no en una crisis de sobreoferta.