(Agraria.pe) El mercado de la cereza en China continúa mostrando un atractivo indiscutible, aunque su exigencia y sofisticación han crecido de manera notable en los últimos años. Según Sebastián Linderman, Senior Associate - Farmland de Toesca Asset Management, el consumidor chino está cada vez más atento al precio y menos tolerante ante errores, especialmente relacionados con la calidad. En caso de problemas, la reacción es inmediata y contundente.
Uno de los cambios más significativos es la sensibilidad del mercado al timing y la consistencia. Los precios fluctúan según el momento y la estabilidad de la calidad, siendo la inestabilidad en temporadas recientes una fuente de fricción entre compradores y vendedores. Además, el consumidor final ha evolucionado: ahora distingue entre variedades como Santina o Regina y valora la firmeza sobre el sabor, consciente de la importancia de que la fruta llegue en buenas condiciones al destino.
La reputación de las marcas ha cobrado especial relevancia. Exportadoras y marcas que muestran inconsistencias están siendo castigadas, mientras que aquellas que mantienen una calidad sólida acceden a mejores condiciones comerciales y preferencia entre los compradores.
El formato de venta también ha cambiado: el packaging tradicional de 5 kg pierde atractivo frente al de 2,5 kg, especialmente durante la temporada pico. Este formato facilita la logística y ahorra tiempo y recursos al evitar el reempaque.
Por otro lado, la asunción de riesgos se ha reducido drásticamente. Cada vez más compradores exigen pagos al contado, evitando así asumir riesgos tanto de calidad como de rotación del producto.
A pesar de estos retos, la cereza sigue siendo un producto premium, asociado al regalo y a la aspiración. Sin embargo, el mercado actual premia la ejecución, la consistencia y el conocimiento profundo del consumidor. Como señala Linderman, la pregunta clave es si los productores y exportadores están estructurando sus proyectos para el mercado chino de hoy o para el de hace cinco años.