17 enero 2017 | 11:40 am Por: Edwin Ramos

Historia de éxito

Agricultores de Tocache dejan atrás un panorama incierto y desarrollan una fuerte industria de palma aceitera

Agricultores de Tocache dejan atrás un panorama incierto y desarrollan una fuerte industria de palma aceitera

Terrorismo y narcotráfico azotaron durante muchos años esta zona de la selva peruana que ahora vive un tiempo distinto gracias al resurgimiento de la planta de Olpesa y la cooperación internacional con capacitaciones técnicas. 

(Agraria.pe) La tecnificación y capacitación están abriendo nuevas y mejores oportunidades a los agricultores de Tocache (San Martín), un sector tradicionalmente golpeado por el terrorismo y el narcotráfico. Hoy, organizados, abandonaron definitivamente los sembríos ilegales de coca y entran a la era de la industria de la palma aceitera. 

Eli Ney, presidente de la Asociación Central de Palmicultores de Tocache (Acepat) comenta que esto ha sido posible desde la instalación de la nueva planta industrial de Olpesa (Oleaginosas del Perú S.A.) en la localidad de Villa Palma, que prácticamente “renació de las cenizas” de lo que fue  la antigua fábrica de aceite Endepalma. Desde luego, esto requirió no solo del esfuerzo concertado de los agricultores, sino de instituciones financieras internacionales e inversionistas privados. 

“Aquí lo importante es que el productor al participar a través de Acepat, que es el accionista mayoritario, adquiere de forma individual tres beneficios: facilidades para vender su fruto, beneficios sociales a través de la asociación, y la condición de socios y accionistas de la empresa, con lo que se convierten en pequeños empresarios”, refiere Néstor Sánchez, presidente de Olpesa. 

La planta extractora con que cuenta la localidad tiene capacidad para procesar 30 toneladas métricas de racimo de fruto fresco de palma por hora, con lo que crea trabajo y beneficios tanto a quienes se desempeñan en el campo como en la planta. 

Procesamiento
Jean Bardales, jefe de planta de Olpesa, señala que en el área de acopio el fruto se reúne y se esteriliza a través de un cocinado. Pasa después a la desfrutación con un tambor de volteo, una desfrutadora y un elevador y alimentador. En una etapa posterior se separan los residuos de agua y aceite. “Finalmente se llega al desfibrado por separación neumática –explica- que permite generar combustible para la planta, alimentar el caldero. Una vez allí se puede extraer el aceite crudo”.   

Cada palmicultor de la zona posee un promedio de 5 hectáreas. Sin embargo, como están aliados a través de 13 bases en Acepat con 725 asociados, juntos gestionan 2.800 hectáreas antiguas y 1.800 nuevas de palma aceitera. 

Elvis Puente, productor de palma de Tocache, considera que su condición económica ha cambiado gracias a este cultivo alternativo. “La mayoría ha dejado la siembra de coca y solo nos dedicamos a la palma asociándonos, que es como empezamos a tener apoyo técnico. El refinado de aceite es nuestra gran meta”, apunta. 

Una novedad para los palmicultores es la instalación de un vivero con riego por aspersión, que es un primer paso hacia el desarrollo. Tomás Mori, técnico de Olpesa, estima que el vivero se va a proyectar a las plantaciones que se han instalado con los programas de desarrollo alternativo que se implantan con ayuda internacional. “Hay plantas que han muerto en este proceso por causa de plagas y otros factores, estas van a ser cubiertas con la producción de este vivero”. 

*Con información de Rediagro Perú
Etiquetas: Palma aceitera