(Agraria.pe) Un hito clave para la diversificación de las exportaciones peruanas se ha consolidado en el arranque del segundo semestre. El postergado Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Perú y Guatemala entró oficialmente en vigencia el pasado 1 de julio de 2026, luego de un complejo proceso de más de una década desde su suscripción original en 2011 y de la reciente ratificación de un protocolo modificatorio que permitió destrabar su aplicación legal.
Según un análisis técnico de la Subdirección de Inteligencia y Prospectiva Comercial de PROMPERÚ, este marco legal otorga a las empresas peruanas "condiciones de acceso más previsibles, reducción y progresiva eliminación de aranceles según corresponda, reglas comerciales claras y un entorno más favorable para construir relaciones con importadores guatemaltecos".
Guatemala se posiciona estratégicamente como la mayor economía de Centroamérica, registrando un Producto Bruto Interno (PBI) de más de USD 120 000 millones y un crecimiento económico de 4,3 % al cierre de 2025. Para el entorno local, representa el tercer socio comercial en dicha región —superado solo por Panamá y Costa Rica—, erigiéndose como un destino ideal para las firmas que "buscan ampliar presencia regional sin perder cercanía logística y cultural".
El motor no tradicional lidera el intercambio
El comportamiento de los envíos peruanos hacia el mercado guatemalteco demuestra una marcada preferencia por los productos con valor agregado. Entre los años 2020 y 2025, el intercambio comercial bilateral superó los USD 1216 millones. Específicamente en 2025, las exportaciones peruanas a ese destino alcanzaron los USD 131,96 millones, de los cuales USD 125,51 millones correspondieron en exclusividad a la canasta no tradicional, representando cerca del 95 % del total despachado.
La relevancia de este bloque radica en su resiliencia comercial: mientras que las exportaciones totales hacia Guatemala retrocedieron un 4,71 % en el último año, el sector no tradicional sacó a relucir su dinamismo al expandirse un 6,38 %, impulsado por los envíos de la agroindustria, alimentos procesados, manufacturas e insumos industriales.
Al respecto, los analistas de PROMPERÚ proyectan que las nuevas reglas de juego modificarán el escenario de negocios de manera inmediata: "La entrada en vigor del TLC modifica las condiciones de acceso desde julio, por lo que el segundo semestre será importante para observar si las preferencias comerciales empiezan a reflejarse en nuevas operaciones, reposición de pedidos o ingreso de empresas que antes enfrentaban mayores costos".
Frutas frescas y alimentos procesados con alta demanda
El desglose comercial de 2025 ubica a las uvas frescas como las líderes absolutas de la canasta no tradicional peruana en Guatemala, acumulando USD 27,30 millones (21,75 % del sector) y un agresivo crecimiento del 66,98 %. Le siguen los cítricos, con las mandarinas tipo Wilking a la cabeza, registrando transacciones por USD 6,21 millones y una expansión del 118,90 %.
En el segmento de valor agregado y marcas, los complementos alimenticios (USD 4,82 millones), las galletas dulces (USD 4,52 millones) y el cacao en polvo (USD 2,50 millones) abren canales de distribución directa en supermercados y tiendas especializadas. Estos rubros "permiten mirar el mercado guatemalteco desde una lógica distinta a la fruta fresca: productos con marca, formatos de consumo adaptables y posibilidades de ingreso a distribuidores, supermercados, tiendas especializadas y canales modernos".
Estrategia para consolidar el potencial exportador
Estudios del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) han identificado un potencial exportador remanente e inexplotado hacia Guatemala por un valor de USD 104 millones, concentrado en subsectores como frutas, químicos, algodón y alimentos para animales. Con el TLC, partidas como paltas, arándanos, mangos y granos andinos ganarán un acceso preferencial altamente competitivo.
No obstante las ventajas arancelarias conseguidas, la entidad promotora aclara que las herramientas legales requieren de un agresivo despliegue corporativo en el campo real.
"El TLC mejora el punto de partida, pero no reemplaza la gestión comercial. Para aprovecharlo, las empresas necesitan revisar preferencias, reglas de origen, requisitos técnicos, costos logísticos, precios de entrada, competencia local e importada, además de posibles socios comerciales", apuntaron desde PROMPERÚ.
La institución estatal concluyó reafirmando su compromiso de brindar inteligencia de mercados, ruedas de negocios y acompañamiento técnico a los gremios exportadores, señalando que "la tarea ahora es transformar la preferencia arancelaria en presencia comercial, mayor diversificación y relaciones empresariales sostenibles" para consolidar con éxito el origen peruano en Centroamérica.