COLUMNA DE:
Fernando Cillóniz

Fernando Cillóniz

09 mayo 2019 | 09:36 am Por: Fernando Cillóniz

Arequipa: Un potencial aún no aprovechado

Arequipa: Un potencial aún no aprovechado

La región de Arequipa tiene todas las condiciones para convertirse en una potencia agrícola en el ámbito de las frutas y hortalizas frescas para exportación. Tiene la topografía y el clima adecuados, además de su distancia relativa con el mar, ya que el litoral marítimo no es beneficioso para estos cultivos por el tema de humedad que permite la proliferación de hongos.

Otro beneficio de Arequipa es que no registra  los impactos del fenómeno El Niño que afectan a la costa norte  y que son tan severos para la agricultura. Asimismo, dicha región presenta bajas precipitaciones. Todas estas condiciones la convierten en una región muy competitiva para el sector.

La realización del proyecto de irrigación Majes Siguas II sería colosal ya que la obra permitirá irrigar 38 mil hectáreas nuevas (igual extensión a las áreas de agroexportación de Ica que generan despachos por US$ 1.000 millones anuales), lo que generaría un impacto extraordinario en la economía de la región y del país.

Hay muchos empresarios agricultores, no solo de Perú sino de todo el mundo, que están a la expectativa de la realización de esta gran obra. Si Majes Siguas II se concreta vendría un flujo de inversión extraordinario de todas partes del mundo. Nada debería impedir que este proyecto se haga realidad.

Pero además del flujo de inversión,  tal vez el mayor atributo si se desarrolla dicha  obra de irrigación, sería la generación de empleo que produciría; por eso es tan importante la agricultura de exportación, por su enorme impacto social, ya que es muy intensiva en requerimiento de mano de obra, lo que se convierte en una oportunidad para jóvenes y sobre todo mujeres. Hay pocas actividades que empleen tanta mano de obra femenina como la agricultura moderna, no tanto en los fundos sino en las plantas de procesamiento (packing).

Este tipo de proyectos se financia con la venta de dos grandes recursos: la tierra y el agua. De hacerse realidad Majes –Siguas II  la distribución de tierras debe seguir el modelo exitoso de Olmos y Chavimochic por subasta y no repetir la atomización que se produjo en Majes I. Ahora se requiere agricultura moderna, tecnificación y alta inversión, que emplea mucha mano de obra, hay que decirlo con claridad.

Tampoco debe cometerse el error de regalar el agua, eso distorsiona el proyecto ya que atrae la instalación de cultivos precarios. Cuando se cobra el justo precio por el recurso hídrico se apuesta por cultivos de alto valor que permiten pagar tarifas realistas por el agua.

Arequipa gradualmente tendrá que dejar de instalar cultivos de bajo valor como el arroz e instalar productos de alto valor como frutales; el arroz y otros cultivos de alto requerimiento hídrico y de bajo valor son un reflejo de las aguas regaladas.  Algunos productos que podrían desplazarlos  son palta, uvas, cítricos, granados, arándanos y como novedad, Majes podría cobijar plantaciones de cerezas y frutos secos como nueces, macadamias, pecanas, pistachos. Todos son cultivos de alto valor y mucho requerimiento de mano de obra por lo que el beneficio estaría garantizado.

Sin embargo este gran proyecto de irrigación como Majes-Siguas II no es la única oportunidad que tiene la región para su desarrollo agrícola. También se pueden  construir reservorios (qochas) en las partes altas de las cuencas que permiten almacenar el agua. Me uno al interés que tenemos todos los peruanos porque Arequipa se convierta en un nuevo Ica, eso sería muy positivo.