(Agraria.pe) Perú se ubicó en 2025 como el sexto exportador mundial de cúrcuma (partida HS 091030), con envíos por US$ 10,43 millones y una participación de 2,1 % del comercio mundial, según un informe de la Dirección de Coordinación de las Oficinas Regionales de PROMPERÚ. El organismo destaca que el país es el único de América Latina presente entre los quince principales proveedores de este producto a nivel global.
De acuerdo con el análisis, los envíos peruanos de cúrcuma crecieron 39,6 % en valor y 47,4 % en volumen frente a 2024, un ritmo muy superior al 2,2 % que registró el comercio mundial en valor durante el mismo periodo. PROMPERÚ precisa que entre 2021 y 2025 las exportaciones peruanas del producto mantuvieron un crecimiento promedio anual de aproximadamente 14,8 % en valor y 13,5 % en volumen.
Una oferta que parte del territorio
El informe señala que detrás de estas cifras existe una importante base productiva concentrada principalmente en la selva central. Según el documento, el Perú cuenta con alrededor de 1,400 hectáreas de cúrcuma, de las cuales aproximadamente el 45 % corresponde a cultivos orgánicos o en transición. De esa superficie, Junín concentra el 56 % y, durante el primer semestre de 2026, representó el 66,67 % del valor exportado.
Para PROMPERÚ, Junín ocupa una posición estratégica como territorio productor de raíces de la selva central, con una experiencia agroexportadora que ha permitido desarrollar una oferta con presencia en los mercados internacionales. El organismo sostiene que esta trayectoria constituye una base para continuar impulsando otros productos de la región, entre ellos la cúrcuma.
Más oportunidades
Según el análisis, la oferta exportable peruana está fuertemente orientada hacia el producto fresco y con una importante presencia de producción orgánica. El organismo revisó las operaciones de exportación registradas en Veritrade y encontró referencias a productos con certificación orgánica en alrededor del 50 % de los casos, lo que evidencia la relevancia de este atributo. PROMPERÚ subraya que esta característica adquiere especial importancia en los mercados europeos, donde existe una demanda creciente por ingredientes de origen natural y con atributos diferenciados.
El informe cita que las importaciones europeas de cúrcuma alcanzaron alrededor de 81 millones de euros en 2024, con un crecimiento promedio anual de 5,6 % entre 2020 y 2024. Países Bajos concentra una parte importante de esta actividad comercial y Alemania presenta una demanda que combina productos orgánicos y convencionales.
PROMPERÚ identifica además el contenido de curcumina, uno de los principales compuestos de interés del cultivo, como otro atributo que puede diferenciar a la cúrcuma peruana. Según el organismo, las condiciones edafoclimáticas de la selva central —particularmente en Junín, en zonas como Satipo y Chanchamayo, y en Huánuco— favorecen el desarrollo de rizomas con un contenido significativo de este compuesto, un factor que puede generar interés entre compradores de las industrias alimentaria, nutracéutica, cosmética y de ingredientes naturales. Esto plantea una oportunidad para avanzar progresivamente desde la exportación de materia prima hacia una oferta diferenciada por calidad, certificación y atributos funcionales.
Europa exige una cadena cada vez más precisa
El reporte precisa que Países Bajos es actualmente el principal destino de la cúrcuma peruana, con 56,11 % de participación en 2025 y 54,25 % durante enero-junio de 2026, una posición que confirma la presencia del producto en las redes comerciales europeas, aunque también evidencia espacio para ampliar la oferta hacia otros compradores y mercados.
Esta demanda, advierte, viene acompañada de mayores exigencias fitosanitarias. El organismo recuerda que en 2026 el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) aprobó medidas transitorias para la certificación de jengibre y cúrcuma frescos destinados a la Unión Europea y Reino Unido, debido al riesgo asociado a la bacteria Ralstonia pseudosolanacearum y al incremento de controles sobre estos productos.
A ello se suma que la Unión Europea aprobó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/826, que establece nuevos requisitos para la introducción de rizomas de Curcuma longa y Zingiber officinale, con aplicación desde el 15 de octubre de 2026. Según el detalle, entre las nuevas disposiciones se contemplan medidas relacionadas con el origen, la supervisión de las instalaciones de producción, las inspecciones oficiales, los análisis y la trazabilidad. Para el organismo, esto significa que la sanidad vegetal deja de ser un aspecto exclusivamente operativo y adquiere una dimensión comercial, pues un comprador europeo necesita certeza sobre el origen del producto, las condiciones de producción y la capacidad del proveedor para cumplir de manera consistente con los requisitos de ingreso.
El desafío es convertir presencia en posición comercial
Para PROMPERÚ, la cúrcuma peruana ya cuenta con una base productiva y comercial que permite plantear una siguiente etapa de desarrollo, en la que el reto está en traducir las características de la oferta en atributos que tengan reconocimiento y valor para el comprador internacional.
Esta evolución requiere mirar la oportunidad más allá del crecimiento de los volúmenes exportados, ya que el mercado internacional demanda distintos formatos, especificaciones y atributos según el tipo de comprador: desde la cúrcuma fresca hasta productos secos, en polvo o ingredientes destinados a formulaciones alimentarias y nutracéuticas. Según refiere, la trazabilidad, las certificaciones, la calidad y la continuidad del suministro adquieren así un peso cada vez mayor en las decisiones de compra.
Esta lectura, indica el organismo, permite orientar la promoción hacia los mercados y compradores donde los atributos de la oferta peruana tienen mayor coincidencia con la demanda, un rol en el que las ferias, misiones comerciales y ruedas de negocio pueden ser importantes cuando están acompañadas de información sobre los canales, requisitos y perfiles de compra de cada destino.
PROMPERÚ concluye que la cúrcuma peruana está dejando de ser una oferta de nicho para consolidarse en los mercados internacionales, y que el siguiente paso será convertir esa mayor presencia en relaciones comerciales sostenidas, ampliar las oportunidades hacia nuevos destinos y seguir construyendo una oferta en la que atributos como el origen, la condición orgánica, la calidad y la trazabilidad tengan un peso cada vez mayor en la decisión de compra.