(Agraria.pe) La Libertad concentra aproximadamente la mitad de la producción de azúcar del Perú y, con ella, genera una cantidad considerable de bagazo: este residuo fibroso puede representar alrededor del 30% de la caña procesada.
Ese volumen plantea un desafío para la agroindustria, pero también abre una oportunidad en una región que, al mismo tiempo, concentra el 27,8 % de las empresas formales de la industria peruana de cuero y calzado: aprovechar un residuo de una de sus principales actividades agroindustriales para desarrollar una biosuela y combinarla con una capellada elaborada a partir de residuos textiles.
Esa articulación se materializó en el proyecto “Validación tecnológica y estimación de la demanda potencial para un prototipo de calzado hecho con residuos textiles y caña de azúcar”, ejecutado por el CITEccal Trujillo, con financiamiento de ProCiencia, unidad ejecutora del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec).
La iniciativa, liderada por el investigador Juan Carlos Mariños Legendre, utilizó bagazo de caña de azúcar como parte de la formulación de una biosuela concebida como alternativa a las suelas convencionales de PVC expandido. A ella sumó una capellada fabricada íntegramente con residuos textiles recuperados, provenientes de recortes y sobrantes descartados por empresas de confecciones de la región. El resultado es un prototipo de calzado validado que incorpora materiales procedentes de dos cadenas productivas distintas y busca reducir el uso de materias primas convencionales.
De dos residuos a un solo producto
La biosuela desarrollada incorpora aproximadamente un 30% de materiales provenientes de procesos de economía circular. La capellada, que corresponde a la parte superior del calzado, fue elaborada al 100% con residuos textiles reciclados.
Esta combinación permitió fabricar un prototipo que aprovecha subproductos disponibles en el territorio y reduce parcialmente el consumo de materiales vírgenes.
“Lo que actualmente es un residuo para la agroindustria puede convertirse en un nuevo material para fabricar biosuelas. Del mismo modo, los residuos textiles que antes eran descartados hoy pueden transformarse en capelladas para calzado. Eso genera una simbiosis industrial y un impacto ambiental positivo”, destaca Mariños.
Frente a una oferta de materiales alternativos desarrollada principalmente fuera del país, el proyecto ensayó una formulación producida en el Perú con residuos disponibles en La Libertad.
meta también es productiva: disminuir la dependencia de determinados materiales importados, ampliar las posibilidades de innovación de los fabricantes y generar oportunidades comerciales alrededor de productos con contenido reciclado.
Un calzado puesto a prueba
Convertir residuos en una suela y una capellada fue solo una parte del trabajo. El equipo debía comprobar que el calzado podía responder a las exigencias de uso.
El prototipo fue sometido a ensayos de resistencia a la abrasión, flexión y unión entre la suela y el corte. Las evaluaciones se realizaron tomando como referencia las normas técnicas peruanas. Y los resultados superaron las pruebas aplicables al tipo de calzado desarrollado. También se efectuaron evaluaciones sensoriales para conocer la percepción de comodidad y confort durante la caminata, con resultados que respaldan la funcionalidad del prototipo.
La validación contó con la participación de Franco Calzados, empresa especializada en fabricación de calzado, que evaluó el desarrollo desde la perspectiva productiva y comercial.
“Este proyecto demuestra que la academia está desarrollando soluciones con verdadero potencial para la industria del calzado. Validar este prototipo nos permitió comprobar que es posible incorporar materiales más sostenibles sin dejar de cumplir los estándares de calidad que exige el mercado. Este tipo de iniciativas acerca la investigación a las necesidades reales de las empresas”, señaló Franco Campos, representante de la compañía.
De la prueba técnica al mercado
Superada la etapa de validación técnica, el siguiente reto se encuentra fuera del laboratorio. El equipo busca conocer qué empresas podrían incorporar el prototipo o la biosuela, en qué volúmenes y bajo qué condiciones de producción y precio. Esa información permitirá determinar cómo el desarrollo puede avanzar hacia su fabricación en masa y comercialización.