(Agraria.pe) La agricultura peruana se encuentra en el centro de una ambiciosa propuesta de transformación, impulsada por el Partido Morado y su candidato presidencial Mesías Guevara. El plan plantea un modelo de producción sostenible y descentralizada, con el objetivo de fortalecer la agricultura familiar y comunitaria, garantizando cadenas de suministro locales y resilientes.
Según las propuestas, se busca especializar seis polos agroproductivos según las ventajas edafoclimáticas, implementando cadenas de valor completas —desde la producción hasta la comercialización— a escala macrorregional. La inversión prevista asciende a 780 millones de soles durante el quinquenio, financiada por el tesoro público y el Agrobanco.
En territorios donde las comunidades rechazan el extractivismo, el Estado apostará por alternativas productivas sostenibles basadas en bioeconomía y servicios ecosistémicos. Entre ellas destacan el ecoturismo comunitario, la agroforestería sostenible con sistemas de cacao y café orgánico certificado, la producción de recursos forestales no maderables como castaña, aguaje y camu-camu, acuicultura amazónica, biocomercio de aceites esenciales y artesanía certificada de origen.
El Pago por Servicios Ecosistémicos (PSE) remunerará a las familias que conservan bosques y protegen cuencas, financiado por un impuesto del 0,5% sobre utilidades de actividades extractivas en otras regiones. El monto establecido es de 800 soles mensuales por familia, condicionado a la conservación verificable mediante monitoreo satelital e inspecciones, y se aspira a beneficiar a 15.000 familias en 2030.
La propuesta incluye el apoyo estatal a la certificación orgánica, comercio justo y denominación de origen, además de la promoción de la carbono neutralidad. Los productos sostenibles podrán acceder directamente a mercados internacionales y de nicho, con precios superiores a los convencionales. Se prevé la inversión de 700 millones de soles en centros de investigación aplicada en bioeconomía, distribuidos en Iquitos, Tarapoto, Madre de Dios, Cusco y Puno, para investigar especies nativas de alto valor comercial y transferir tecnología a las comunidades.
El plan también aborda la protección legal de los recursos genéticos andinos, proponiendo un marco jurídico que prohíba la biopiratería y defienda la propiedad intelectual de cultivos como la quinua, maca, papa nativa y maíz morado, considerados patrimonio genético andino. Entre las medidas propuestas figuran la creación de un registro andino de recursos genéticos, protocolos de acceso controlado con beneficios compartidos para las comunidades originarias, certificados de origen y defensa legal internacional frente a intentos de patentamiento por parte de corporaciones extranjeras.
En cuanto a la vinculación entre la producción y el consumo, el programa “Del Campo al Trabajo” garantizará la compra segura de productos agrícolas por parte de comedores populares y mercados locales. Otras iniciativas contemplan la capacitación en agricultura familiar nutricional, la entrega de kits de semillas mejoradas, la creación de bolsas de trabajo especializadas y la formalización de pequeños agricultores. La inversión quinquenal en estas líneas de acción será de 850 millones de soles.
El Partido Morado propone la promoción de alimentos funcionales peruanos, aprovechando la biodiversidad nacional para combatir la anemia y la desnutrición. Se prevé el desarrollo de cadenas productivas de superalimentos andinos, incentivos fiscales para la industria nacional de alimentos fortificados, y la investigación en cultivos biofortificados. Las inversiones en esta área superarán los 1.300 millones de soles, con el objetivo de aumentar el consumo doméstico de superalimentos, reducir la importación de productos ultraprocesados y certificar empresas nacionales.
La integración financiera se plantea como un eje clave para la soberanía alimentaria. Se implementará un sistema de microfinanzas para pequeños agricultores con tasas preferenciales, bonos digitales alimentarios para poblaciones vulnerables y plataformas de comercio electrónico que conecten productores y consumidores. Además, se prevén seguros agrícolas subsidiados y mercados de abasto modernos con cadenas de frío para preservar alimentos perecederos.
Finalmente, la logística nutricional será reforzada mediante la creación de una red nacional para el transporte refrigerado de alimentos nutritivos, rutas alimentarias regionales y sistemas digitales de trazabilidad “del campo a la mesa”. Todas estas iniciativas buscan reducir la pérdida de alimentos y mejorar el acceso a productos frescos y nutritivos, especialmente en zonas altoandinas y amazónicas.