(Agraria.pe) Las regiones del norte y centro del Perú se consolidan como el corazón de la caficultura nacional. Entre enero y junio de 2026, las exportaciones de café del país alcanzaron 48,1 millones de kilogramos, un crecimiento de 10% frente al mismo periodo de 2025, un resultado que se explica en gran medida por el desempeño de un puñado de regiones que concentran la producción y el valor exportado.
A la cabeza se ubica Cajamarca, que por sí sola aporta el 51% del volumen nacional exportado, una cifra que la sitúa muy por encima de cualquier otra región productora. La completan Junín, con 12%, Amazonas, con 11%, y Lambayeque, con 8%. Entre las cuatro suman el 82% de las exportaciones de café del país, una concentración que confirma el rol determinante de estos territorios en la economía cafetalera peruana.
Para Freddy Cerdán Cubas, gestor territorial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cajamarca, esta concentración no es casual, sino el reflejo de un liderazgo consolidado a lo largo de los años. "Este liderazgo confirma la importancia de las regiones cafetaleras del norte y centro del Perú en la generación de valor y posicionamiento del café peruano en los mercados internacionales", afirmó.
El peso de estas regiones se traduce directamente en la capacidad del país para colocar su café en los mercados más exigentes del mundo. Del total exportado, el 45% se dirige a América del Norte —con Estados Unidos como principal comprador, con el 34%— y el 41% a Europa, sumando entre ambos destinos el 86% de las ventas por continente. Se trata de un desempeño comercial que, según Cerdán Cubas, tiene su origen en la base productiva del norte y centro del país. "La distribución de las ventas evidencia la relevancia de estos mercados para la competitividad y sostenibilidad de la caficultura peruana", sostuvo el especialista del PNUD.
El caso de Cajamarca resulta particularmente ilustrativo: al concentrar más de la mitad de las exportaciones, la región funciona como un termómetro del desempeño cafetalero del país. Su desempeño, junto al de Junín, Amazonas y Lambayeque, refuerza la idea de que el crecimiento del café peruano en el exterior depende, en última instancia, de la fortaleza productiva de estos territorios del norte y centro, que se perfilan como los verdaderos motores de la caficultura nacional en los próximos años.