(Agraria.pe) Para Guillermo Ceardi Harrington, presidente del directorio de Hortus, la historia de la empresa, que cumple 70 años este mes, es inseparable de la transformación del campo peruano. Con más de tres décadas al frente de la organización, Ceardi Harrington recuerda que su llegada al Perú en octubre de 1994 coincidió con un periodo de profunda incertidumbre agrícola. "En esa época no había seguridad de mercado, financiamiento ni abastecimiento. Decidimos apostar por una visión de futuro y adquirimos Hortus a fines de ese año", explica el directivo.
Del maíz a la élite agroexportadora
El primer gran hito comercial que recuerda fue la apuesta por la tecnificación del cultivo de maíz. En un momento donde la importación de insumos de calidad era escasa, Hortus se convirtió en el mayor comercializador de este producto en el país.
Este éxito temprano permitió a la empresa pivotar hacia el gran auge de la fruticultura a finales de los años 90. Según el presidente del directorio, las ventajas climáticas únicas de la costa peruana fue uno de los motores que impulsaron a la empresa a expandirse, contando hoy con 22 sucursales y una presencia dominante en zonas estratégicas como Piura, Chiclayo e Ica.
El salto estratégico a Lurín
Uno de los proyectos más ambiciosos mencionados por Guillermo Ceardi Harrington es el desarrollo de su planta en Lurín. La decisión de invertir en esta infraestructura respondió a una necesidad técnica crítica: el control de humedad.
"La costa peruana es húmeda; si no cuidamos las semillas en ambientes controlados, brotan antes de tiempo. Hace tres años comprendimos que requeríamos un crecimiento mayor, no solo para semillas, sino para el rubro de agroquímicos, que exige bodegas mucho más modernas y una logística de vanguardia", señaló el ejecutivo.
2026: El reto de los insumos y la infraestructura
A pesar del optimismo por el crecimiento de la fruticultura peruana (estimado entre un 5% y 8%), el directivo advirtió sobre factores externos que amenazan la estabilidad de la agricultura tradicional como el costo de la urea, fertilizante que, a causa del conflicto en el Golfo Pérsico ha visto un salto en su precio por tonelada de US$ 450 a 980 por tonelada en solo cuatro meses. Otro reto importante es el déficit hídrico puesel crecimiento del sector presiona la capacidad de infraestructuras como Olmos, haciendo urgente el desarrollo de nuevos proyectos de embalse.
Investigación, Desarrollo y Compromiso Humano
Frente a la competencia de grandes transnacionales, el presidente de Hortus defiende la investigación y desarrollo local como la única vía para no quedarse atrás. Para este año, la empresa proyecta el lanzamiento de seis nuevos productos hidroquímicos y nuevas variedades de semillas.
Sin embargo, para Ceardi Harrington, el orgullo más grande de Hortus radica en su impacto social: la capacitación de 250,000 agricultores. "No es solo presentar un producto, es enseñar a usarlo, enseñar el cultivo y dar asistencia técnica continua. Ese es el desarrollo real que nos permite crecer sobre bases seguras", concluyó.