(Agraria.pe) La frustración de encontrar yemas florales quemadas justo en el momento de la brotación es una escena que se repite en las principales zonas agroexportadoras del Perú. Sin embargo, el origen de este problema es un "enemigo silencioso" que atacó semanas atrás. Tras analizar el comportamiento de la radiación solar desde el año 2022 hasta abril de 2026, el especialista Carlos Castillo reveló que el daño real ocurre entre 30 y 45 días antes de que el agricultor note los síntomas en el campo.
El periodo crítico se concentra entre los 60 y 90 días posteriores a la poda, etapa en la que se forman los primordios florales. En valles como el de Olmos, la ventana más peligrosa se registra entre los meses de febrero y abril, cuando los picos de radiación ultravioleta tipo B (UV-B) destruyen los tejidos meristemáticos de las yemas apicales y axilares, alterando o anulando la futura floración.
La anatomía del colapso metabólico
De acuerdo con las observaciones de Castillo, el daño no es un evento aislado, sino una degradación diaria que sigue un patrón horario y fisiológico muy claro:
Sin nutrientes ni energía, las yemas expuestas a los picos de luz UV-B sufren la detención de su diferenciación celular. El resultado visible semanas después son yemas completamente quemadas, brotes con una sola flor o estructuras severamente deformadas.
La solución es preventiva
Para el especialista, intentar corregir el problema cuando la yema ya está brotando es un esfuerzo inútil porque el daño ya es irreversible. La clave radica en un manejo preventivo estructurado en tres etapas comerciales:
[1 mes antes de la poda] ──> [Etapa de poda en adelante] ──> [Fase crítica (Feb - Abr)]
Preparación radicular Riego estricto y nutrición Uso de protectores solares