19 septiembre 2017 | 09:24 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

Sostuvo Renzo Gómez, presidente del Comité de Capsicum de ADEX

Alto costo de implementación de casas malla y efectos del Fenómeno de El Niño frenan la exportación de ajíes peruanos

Alto costo de implementación de casas malla y efectos del Fenómeno de El Niño frenan la exportación de ajíes peruanos

Hasta US$ 100 mil por hectárea costaría implementar estas estructuras. En tanto, se buscan nuevos mercados para la presentación en fresco y se anuncia un importante Plan Estratégico para el sector. 

(Agraria.pe) Cuando en el 2016 se logró gracias al Senasa que el mercado de Estados Unidos se abriera para los capsicum (ajíes y pimientos) peruanos, la expectativa entre los agroexportadores del sector fue muy grande, sobre todo pensando en el 2017. Sin embargo, hubo factores que frenaron ese ímpetu inicial.

Renzo Gómez Moreno, presidente del Comité de Capsicum de la Asociación de Exportadores (ADEX), comentó para Agraria.pe que el crecimiento no se ha dado en la dimensión esperada por dos factores: el alto costo de la implementación de casas malla para el cultivo (condición de EE.UU. para ingresar a su mercado) y los estragos causados por el Fenómeno del Niño este año.

“La medida de mitigación para ingresar a EE.UU. es producir en casas malla o invernaderos, esto va a demorar un poco para que las empresas exportadoras empiecen a acceder a esta tecnología. El otro tema es que el Fenómeno de El Niño ha causado estragos en instalaciones de invernaderos y campos abiertos, y esto ha disminuido el volumen para el 2017”, señaló. 

Detalló que la proyección inicial para este año era crecer un 5%, pero que ante las eventualidades que se presentaron se mantendrán los mismos montos, es decir, un promedio de 128 mil toneladas de capsicum. 

Agregó que el desarrollo de las casas malla requiere una inversión inicial de 70 mil a 100 mil dólares por hectárea, a lo que hay que agregar todo el proceso de aprendizaje local con las características climatológicas específicas de nuestro país. En ese sentido, observó la importancia de trabajar con semillas nuevas, no las mismas que se usan en campo abierto, sino indeterminadas que crecen hacia lo alto. 

En tanto se da este proceso de adaptación, refirió que se están buscando más mercados como Colombia, Brasil y México. Este último, si bien es un gran exportador de capsicum frescos a EE.UU., representa una oportunidad en la contraestación pues también es un amplio mercado consumidor. De esta manera, podría balancearse mejor la canasta exportadora, que señala que el 67% de la exportación de capsicum peruanos se da en conservas, en tanto que el 30% en secos y solo el saldo en fresco y congelado. Lo normal sería que la presentación en fresco liderara los envíos. 

En este ámbito se puede aprender de países como Israel, que coloca sus productos en EE.UU. y Canadá. Pero para igualar esa capacidad hay que desarrollar sistemas de post cosecha que impidan que la fruta madure y buscar variedades resistentes a la vía de anaquel que implica un viaje de 22 a 25 días en barco hasta el destino.  

Este trabajo –agregó- debe complementarse con una estrategia de diferenciación frente a los chiles o ‘peppers’ con una marca o producto símbolo que crezca con mucha rapidez. Una primera opción es el rocoto, que ya se ve en algunos países. Otro estandarte es el ají amarillo que es básico para las salsas y sabores peruanos; sin dejar atrás a la amplia gama de especies aromáticas de la selva. 

Mercado interno
En cuanto al desarrollo del mercado interno, Renzo Gómez sostuvo que de las 170 mil toneladas de capsicum que Perú produce anualmente, el 35% se queda en el país. Un indicador de crecimiento sería que cada vez hay más hectáreas de rocoto, ají amarillo y variedades exóticas como el ají charapita. 

“Estamos creciendo en área y esto es porque la cocina peruana se está revalorizando no solo en el exterior sino que el peruano mismo cada vez consume más platos típicos donde el ají es un producto principal”, definió. 

Resaltó el caso de las salsas industrializadas de ajíes nacionales a partir de preparaciones de chefs que conocen el gusto de los peruanos y que se están consolidando en el mercado de consumo masivo. El auge de estos productos es tal que cada vez estarían ganando preferencias en las mesas de los peruanos frente a productos como la mayonesa. 



Plan estratégico
La VIII Convención Internacional de Capsicum que se desarrollará en Arequipa del 25 al 27 de octubre será el escenario ideal para presentar el Plan Estratégico que han desarrollado para el sector la industria privada, el Estado a través de sus agencias (Senasa, Minagri, Promperú, INIA) y la academia. Gómez  pone en relieve que el factor central de este documento es los pequeños productores.

A ese fin recordó que una zona como Oxapampa cuenta con 2 mil hectáreas de rocoto, lo que es una extensión importante, pero que necesita de accesos al mercado y líneas de comercialización.

“Hemos logrado todos juntarnos y hemos hecho un Plan Estratégico que cubra ineficiencias y fortalezca las buenas labores del sector. Allí los pequeños productores son el factor principal. Normalmente en las exportaciones dos o tres productos son de gran volumen y en este caso son el pimiento morrón, el piquillo y la páprika, cada uno ligado a diferentes tipos de agricultores. Si vemos el ‘boom’ de la gastronomía peruana ligada a los ajíes, salsas y demás… los pequeños agricultores son quienes van a soportar la oferta de esos productos”, declaró. 

Dato

Antes de Arequipa, el sector de capsicum tendrá una cita en la feria Expoalimentaria de Lima del 27 al 29 de septiembre en el Centro de Exposiciones Jockey. Las empresas socias de ADEX que participarán son Agroexportadora Sol de Olmos, Natudrinks, Proveagro, Provenzal, Ram Industries, S&M Foods, Walibi, Danper y Ecosac. 
 


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