COLUMNA DE
12 DE ABRIL 2017 | 09:02

Aprendamos las lecciones de hoy para no repetir la historia

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Luego de todos los tristes acontecimientos que hemos pasado y que aún siguen pasando nuestros hermanos del norte siguen los análisis y estudios para extraer los aprendizajes que sirvan para prever lo requerido y evitar que se repita la historia.

Si tuviéramos que mencionar los aprendizajes, estos serían:

1.    Algunas de las construcciones fueron realizadas sin considerar el fenómeno cíclico que afecta la costa del Perú. La magnitud y cantidad de puentes que han colapsado luego del incremento de los caudales. La ubicación de casas en zonas de cauce de los ríos.
2.    Los antiguos peruanos, sin niveles de tecnología actuales, fueron más sabios al elegir la ubicación de sus ciudadelas. Algunos restos arqueológicos aún permanecen luego de miles de años sin ser afectados por los fenómenos climatológicos.
3.    Nos falta la cultura de la prevención. Quienes sí almacenaron agua no padecieron tanto como aquellos que no contaban con tanques o cisternas en sus casas.
4.    La desidia a veces caracteriza la actividad laboral y por ende no se proyecta a los posibles efectos negativos como la destrucción del dique en Carapongo.
5.    Lo que se debe resaltar es el espíritu de solidaridad y servicio; fue increíble ver las donaciones y personas queriendo ayudar o llevando alimentos directamente a los damnificados.

Se ha visto a los ministros en un trabajo constante, hubiera sido ideal ver también a los congresistas en el mismo training, quizá solicitar comisiones de servicio para que retornen a sus regiones y evaluar los impactos y lo que se requerirá a fin de elaborar leyes o propuestas que aceleren los futuros procesos de reconstrucción.

¿Cuál será la propuesta en el sector agrícola para reducir un mayor impacto tanto en la agroindustria como en el pequeño agricultor?

En función a la experiencia del fenómeno del Niño de 1998, deberían formarse grupos de trabajo por especialidad que establezcan propuestas que se antepongan y mitiguen las posibles amenazas que surgirán. Si hablamos del aspecto sanitario de los cultivos; los campos inundados que han sobrevivido empezarán a mostrar síntomas de problemáticas radiculares. Tal como ocurrió luego del fenómeno del 98, podrían presentarse nuevas problemáticas virales. La acción de instituciones que velan por la sanidad agraria tendrá un rol muy importante en el monitoreo.

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